Acarreo disfrazado: el “informe ciudadano” de Nahle prepara su maquinaria de control y simulación

Veracruz se alista para otro espectáculo masivo… pero no de participación democrática, sino de obediencia burocrática obligada.
La historia se repite y el guion es el mismo: Rocío Nahle prepara para este domingo un informe de gobierno que, antes de ser rendición de cuentas, ya huele a operativo político. Y como siempre, la receta para llenar el recinto no será la convocatoria libre ni el interés ciudadano, sino el viejo y vergonzoso método del acarreo institucional.
Fuentes internas del gobierno estatal confirmaron que la instrucción ya bajó:
—“Están invitados”, dicen los oficios.
—Pero luego rematan: “Deberán presentarse media hora antes en el lugar señalado”.
La palabra clave no es invitación; es “deberán”.
Y la otra: pase de lista.

Porque cuando obligas a llegar temprano, ordenas dónde pararse, contabilizas asistencia y condicionas permanencia… eso NO es un acto democrático: es un acarreo en toda forma, con burócratas convertidos en utilería política.
El acarreo de siempre, pero ahora peor
Este modelo de simulación ha sido usado por todos los gobiernos que presumieron tener respaldo popular masivo: se transportan empleados públicos, se les ordena llenar sillas, aplaudir, posar para la cámara oficial y desaparecer después del discurso.
La diferencia con esta administración es la crudeza con la que se hace y la naturalidad con la que se pretende justificar.
Para este informe, testimonios recopilados confirman que:
- Las dependencias ya giraron órdenes internas.
- Se formaron listas de asistencia.
- Personal de confianza tiene obligación explícita de acudir.
- Incluso se pidió vestir “formal”, como en aquellos mítines donde la presencia es más importante que el mensaje.
Nada de esto es participación voluntaria. Es coacción laboral al servicio de una narrativa política.
Un informe que nace manchado
Antes de saber lo que Nahle dirá sobre su primer año de gobierno, ya sabemos cómo planea presumir “llenazo”:
con empleados obligados, no con ciudadanos convencidos.
Un informe que se sostiene sobre la fuerza de un pase de lista y no sobre la fuerza de su contenido es, de entrada, un acto débil, inseguro y profundamente antidemocrático.
¿Qué teme el gobierno de Nahle?
Si la mandataria confiara en el respaldo real de la población, no necesitaría:
- Autobuses llenos de trabajadores.
- Supervisores tomando lista.
- Oficios disfrazados de invitación.
- Aplausos programados.
- Y una multitud obligada a simular entusiasmo.
Lo que vemos, en cambio, es un gobierno que intenta inflar su legitimidad con cuerpos presentes, no con conciencias convencidas.
El mensaje de fondo
Cuando un gobierno necesita acarrear para parecer fuerte, ya perdió.
Cuando necesita obligar para llenar un evento, ya sabe que no llena solo.
Y cuando una administración teme tanto a la ausencia que prefiere forzar la asistencia, es porque la realidad no le está alcanzando.
Este domingo no habrá un informe ciudadano.
Habrá una escenografía.
Una puesta en escena.
Un acto de control político.
Y detrás de cada asiento ocupado habrá un trabajador estatal que no asistió por voluntad, sino por instrucción.
Otra vez el acarreo.
Otra vez la simulación.
Otra vez el viejo Veracruz que nos prometieron que ya no volvería.
Redacción Reportaje Veracruzano



