ANTIMOTINES EN ÁLAMO: EL GOBIERNO RESPONDE CON ESCUDOS A UN PARO NACIONAL QUE EXPONE SU FRAGILIDAD

La caseta Álamo–Cerro Azul se convierte en un punto crítico; tensión, cierres y contradicciones oficiales mientras Veracruz norte queda al borde del colapso
Álamo, Ver.– La mañana de este 24 de noviembre, la caseta Álamo–Cerro Azul dejó de ser un simple punto de cobro y se convirtió en un termómetro del desgaste institucional. Elementos de la Policía Antimotines tomaron posición en la zona, donde grupos de manifestantes permanecen en el marco del paro nacional convocado por transportistas y productores.
La escena —uniformes blindados frente a ciudadanos hartos— refleja un país en el que la autoridad prefiere el escudo al diálogo y llega tarde, otra vez, a una crisis que estallaba a gritos.

Un operativo que eleva la tensión, no la resuelve
Pese a que hasta el momento no se han reportado incidentes graves, el despliegue policial ha encendido alertas entre habitantes y conductores.
La presencia de antimotines en un punto carretero históricamente conflictivo no sólo es un gesto de control: es un recordatorio de que el Estado responde con fuerza donde debería haber soluciones.
Autoridades han pedido “manejar con precaución” y considerar demoras.
La advertencia es tibia frente a lo evidente: la zona norte de Veracruz se encuentra bajo presión y la movilidad está prácticamente estrangulada.
El puente Jolopo: cierre total y un acceso amputado
De manera paralela, en el puente José López Portillo —conocido como el “Jolopo”— la situación escaló aún más.
Antimotines acompañados por elementos de Tránsito Estatal cerraron por completo el paso vehicular, permitiendo únicamente el tránsito a pie.
Es un bloqueo absoluto que vuelve a aislar a la cabecera municipal de Álamo respecto a Chapopote.
Lo más grave no es el cierre, sino la contradicción institucional:
- Hasta hace unos días se permitía el paso de vehículos pequeños.
- Hoy, sin previo aviso, el acceso vuelve a restringirse totalmente.
- La razón: daños estructurales por las inundaciones pasadas que las autoridades no han reparado ni atendido, a pesar del riesgo conocido.
Es decir: la población paga con aislamiento la negligencia acumulada del gobierno.

Un paro nacional que desenmascara el abandono
El arribo de antimotines en Álamo ocurre en el contexto de un paro nacional donde transportistas denuncian:
- extorsiones,
- robos,
- desaparición de operadores,
- corrupción policial,
- retenes irregulares,
- inseguridad permanente en rutas federales.
El gobierno, en lugar de atender esas causas de raíz, responde blindando casetas.
El mensaje es brutalmente claro
En Álamo hoy se viven tres realidades paralelas:
- Manifestantes exigiendo seguridad y justicia.
- Policías antimotines protegiendo una caseta quebrada y un puente abandonado.
- Una ciudadanía atrapada entre bloqueos, cierres y la incompetencia institucional.
Veracruz norte está desde esta mañana bajo tensión creciente.
No hay violencia, pero sí un clima de hartazgo que podría escalar en cualquier momento.
Porque cuando el Estado solo aparece para cerrar caminos y no para abrir soluciones, lo que se bloquea no es una carretera:
es la confianza de todo un pueblo.
Redacción Reportaje Veracruzano



