La paciencia de los damnificados de El Higo se agotó. Este lunes, decenas de familias afectadas por las recientes inundaciones tomaron la carretera que conecta a Pánuco y Tampico, en un acto desesperado para exigir ser incluidas en los censos de ayuda federal y estatal.
Con pancartas y bajo el sol ardiente, los manifestantes denunciaron que la Secretaría de Bienestar dejó fuera a cientos de hogares, principalmente en comunidades como Badeas, Emiliano Zapata, El Hoxton, El Cuve, Vega del Paso y El Pueblito, donde el agua arrasó con viviendas, cosechas y pertenencias.

“Nos prometieron apoyo, pero nadie vino a censarnos. Nos quedamos sin casa, sin comida y ahora sin respuesta”, expresó una de las afectadas, mientras el bloqueo mantenía detenidos a vehículos de carga y transporte público en una de las principales vías del norte veracruzano.
Los pobladores exigen la intervención directa de la gobernadora Rocío Nahle García y de la presidenta Claudia Sheinbaum, pues aseguran que la falta de registro en el censo los deja fuera de cualquier programa de reconstrucción o apoyo económico.
El ambiente de frustración se intensificó cuando los inconformes advirtieron que no levantarán el bloqueo hasta que una autoridad competente se presente en el lugar y se comprometa a realizar un nuevo censo justo y transparente.
El reclamo de El Higo va más allá de una petición administrativa: es el grito de cientos de familias que se sienten invisibles para el Estado, víctimas de la desigualdad burocrática que separa a los beneficiarios oficiales de los verdaderos damnificados. Mientras los ríos se desbordaron por causas naturales, la indiferencia —denuncian— es una inundación provocada por el gobierno mismo.
Redacción Reportaje Veracruzano
