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EL RÉGIMEN DE JUAN MANUEL DIEZ FRANCOS Y LA POLICÍA MUNICIPAL MÁS VIOLENTA DE VERACRUZ

Por Reportaje Veracruzano
Orizaba, Veracruz · 20 de noviembre de 2025

Durante tres administraciones municipales —2007-2010, 2014-2017 y 2022-2025— Juan Manuel Diez Francos ha promovido la imagen de un Orizaba moderno, seguro y ejemplar. Sin embargo, detrás del “milagro orizabeño” persiste una realidad cruda y persistente: una Policía Municipal denunciada durante casi dos décadas por abuso de autoridad, extorsiones, uso ilegítimo de la fuerza, represiones violentas, desapariciones, redes internas de corrupción e indicios de infiltración criminal.

Modernidad en la superficie. Autoritarismo en el fondo.

Este reportaje reconstruye, con información documentada, investigaciones periodísticas, datos oficiales y denuncias ciudadanas, el verdadero legado de seguridad del alcalde más poderoso que ha tenido Orizaba.


I. 2007–2010: El nacimiento del régimen y los primeros abusos

El primer gobierno de Diez Francos marcó tanto el inicio de obras emblemáticas como el despliegue agresivo de la fuerza pública.

En 2008, la Policía Municipal reprimió con gases lacrimógenos, golpes y detenciones arbitrarias a manifestantes indígenas que protestaban por derechos territoriales. El alcalde justificó públicamente la represión como “mantenimiento del orden”.

Durante este periodo se fortaleció la figura de Ramón Herebia, jefe policiaco señalado por detenciones irregulares, torturas y uso excesivo de la fuerza en 2009. La CEDH registró al menos 15 quejas formales contra los elementos municipales bajo su mando, sin que se abrieran investigaciones internas contundentes.


II. 2014–2017: La policía como aparato represor

Reelecto en 2014 con el discurso de “paz social”, Diez Francos encabezó un periodo marcado por represión, extorsiones y violencia institucional.

Las denuncias por abuso policiaco aumentaron 25%, según la CEDH. Operativos contra ambulantes derivaron en decomisos violentos, golpes y cobros ilegales disfrazados de “multas”.

En 2017, colectivos feministas y ambientalistas fueron reprimidos con gas lacrimógeno y toletes durante protestas en el Palacio Municipal. El contexto resultaba especialmente grave: los feminicidios en la región estaban al alza.

Aunque las ejecuciones de los hermanos odontólogos en 2018 ocurrieron fuera del periodo, exagentes vinculados a la administración 2016-2017 fueron señalados en testimonios como parte de una red de protección criminal gestada en esos años.

Más de 20 carpetas de investigación por abusos quedaron archivadas.


III. 2022–2025: El clímax de la violencia, las extorsiones y la impunidad

El tercer mandato de Diez Francos llegó acompañado de un repunte histórico de denuncias contra la Policía Municipal. Hasta octubre de 2025, las quejas ante la CEDH aumentaron 40%.

Las prácticas más recurrentes:

  • Golpizas a adolescentes y comerciantes en mercados municipales.
  • Detenciones arbitrarias sin mandamiento.
  • Extorsiones de 200 a 500 pesos por “revisión vehicular”.
  • Amenazas contra transportistas y locatarios.
  • Intimidación en operativos irregulares.

En febrero de 2024, la detención ilegal de un periodista crítico fue documentada por Artículo 19 como represalia directa ordenada desde la presidencia municipal.

Videos de julio de 2025 muestran brutalidad policiaca contra jóvenes y comerciantes en el mercado Emiliano Zapata.

Mientras tanto, Diez Francos declaró públicamente que “los abusos vienen de policías estatales”, evadiendo toda responsabilidad por su propia corporación.


IV. El motín policiaco de 2021: un cuerpo fuera de control

El 13 de febrero de 2021, decenas de policías municipales se atrincheraron en el Palacio Municipal y se negaron a entregar armas y equipo al gobierno estatal.

El bloqueo paralizó la ciudad durante horas.

Los agentes alegaron persecución, represalias y amenazas, mientras surgían acusaciones de infiltración criminal, protección interna y corrupción.

Aunque el hecho ocurrió antes del retorno de Diez Francos a la alcaldía, evidenció que la corporación que él moldeó durante años era una estructura fracturada, militarizada y con autonomía de facto.


V. “Rambo”: la desaparición que reveló la guerra interna

Uno de los episodios más oscuros fue la desaparición del inspector Pedro Ángel Márquez Mendoza, alias “Rambo”, mando policiaco con historial en Río Blanco, Nogales y Orizaba.

El 4 de junio de 2014, Márquez Mendoza fue levantado de su domicilio por un comando armado. Nunca apareció.

El caso abrió un patrón inquietante:

  • Mandos municipales levantados.
  • Exagentes ejecutados en Río Blanco y Nogales.
  • Policías activos asesinados tras supuestos “acomodos internos”.

Se trataba de una guerra silenciosa dentro de corporaciones municipales infiltradas por intereses criminales.


VI. Infiltración criminal: señales imposibles de ignorar

No existen sentencias firmes contra toda la corporación, pero sí:

  • Investigaciones internas y federales contra mandos.
  • Desarmes ordenados por la SSP.
  • Policías municipales vinculados a secuestros y desapariciones.
  • Acusaciones constantes de vínculos con grupos delictivos.
  • Extorsiones sistemáticas a comerciantes y transportistas.
  • Red de protección a ciertos mandos intocables.

El comportamiento institucional coincide con corporaciones infiltradas: uso de fuerza selectiva, violencia fuera de control, rivalidades internas y ataques dirigidos contra policías activos o retirados.


VII. Operativo desmedido en el Mercado Melchor Ocampo: la policía como herramienta de intimidación

El 18 de noviembre de 2025, tres patrullas y 14 policías bloquearon la calle Norte 2 para desalojar a un solo comerciante de pollo con más de 30 años de actividad.

El despliegue provocó indignación entre los locatarios.

El comerciante fue retirado sin notificación previa y bajo el pretexto de una supuesta orden de un tribunal donde ni siquiera existía litigio. Testigos señalaron que todo “se arregló por debajo del agua”.

La operación fue encabezada por:

  • Mauricio Rafael Sosa García, coordinador de la Policía Municipal.
  • Fernando Trueba Coll, coordinador de Comercio.

Una demostración clara de que la fuerza pública se usa para intimidar a comerciantes, mientras los problemas reales de inseguridad permanecen sin atenderse.

Este episodio encaja con el patrón histórico: mano dura contra ciudadanos vulnerables y silencio total ante la delincuencia organizada.


Conclusión: la ciudad bonita construida sobre miedo

Orizaba presume limpieza, orden y turismo.
Pero en el fondo, la ciudad vive bajo un sistema de seguridad autoritario, opaco y denunciado durante 18 años.

Juan Manuel Diez Francos no solo gobernó Orizaba.
La moldeó a su imagen: una ciudad controlada, vigilada y disciplinada mediante una corporación policiaca con largo historial de abusos e impunidad.

La gran pregunta es inevitable:

¿El próximo gobierno romperá este ciclo de violencia institucional o heredará la maquinaria de miedo que Diez Francos deja tras de sí?

Porque en Orizaba, aunque pocos se atrevan a decirlo en voz alta, la sombra es más grande que el teleférico que la intenta disimular.


Redacción Reportaje Veracruzano

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