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ESCÁNDALO EN EL PALACIO MUNICIPAL DE COATZACOALCOS: MENOR RECONOCE A SU AGRESOR Y EL PRESUNTO VIOLADOR ESCAPA FRENTE A LA POLICÍA

Coatzacoalcos, Ver.

En un episodio que exhibe, una vez más, la profunda crisis de seguridad y la alarmante negligencia institucional en Coatzacoalcos, un sujeto señalado de abusar sexualmente de una menor logró escapar desde el interior del Palacio Municipal, aun cuando la víctima lo identificó plenamente y su familia pidió auxilio inmediato.

Los hechos ocurrieron la mañana del lunes 24 de noviembre en el Registro Civil, donde la familia acudió a realizar el asentamiento de un bebé. En ese momento, la menor afectada vio al hombre que presuntamente la violentó y, entre llanto y terror, lo señaló ante sus familiares. La reacción fue inmediata: exigieron la intervención de los elementos municipales.
La respuesta institucional fue el silencio. La omisión. La vergüenza.

UN DEPREDADOR EN LIBERTAD… Y DENTRO DEL AYUNTAMIENTO

De acuerdo con la denuncia hecha pública por la familia, el presunto agresor había acudido al mismo edificio a realizar un trámite de divorcio, moviéndose con absoluta libertad pese a que —según confirmaron— existe una orden de aprehensión vigente en su contra y la Policía Ministerial lleva meses buscándolo.

Sin embargo, cuando finalmente estuvo a la vista de todos, cuando la víctima lo señaló sin titubeos, cuando se tenía la oportunidad de detenerlo… el hombre simplemente se fue. Caminó y desapareció, ante la pasividad de quienes debían actuar.

UNA FALLA POLÍTICA, INSTITUCIONAL Y MORAL

La fuga del presunto agresor dentro del propio Palacio Municipal no solo es un hecho indignante: es un golpe directo contra la confianza pública y una evidencia demoledora del nivel de descomposición y descoordinación policial en Coatzacoalcos.

¿Cómo pudo entrar un individuo con orden de aprehensión a un espacio gubernamental sin que nadie lo detectara?
¿Cómo pudo salir tras ser denunciado en ese mismo momento?
¿Por qué la Policía Municipal no actuó?
¿Dónde estaban los protocolos?
¿Quién protege realmente a las víctimas en Coatzacoalcos?

Preguntas que hoy pesan tanto como la indignación de una familia que, aun reconociendo al agresor, vio cómo el Estado volvió a fallarle.

LA VÍCTIMA HABLÓ. LA FAMILIA HABLÓ. LAS AUTORIDADES CALLARON.

Mientras la niña revivía el trauma al ver de frente a su agresor, la institución que debía responder guardó una inaceptable inercia. La familia exige justicia y denuncia públicamente la negligencia que permitió la fuga del presunto violador.

El caso, lejos de cerrar un capítulo, abre una herida pública enorme: la de un municipio incapaz de detener a un prófugo que entra y sale sin resistencia del propio edificio gubernamental.

Las autoridades locales deberán responder —y rápido— a una pregunta que hoy retumba con rabia:
¿Cómo es posible que un presunto agresor de menores se les escape en las narices?

Coatzacoalcos no merece silencio.
La víctima no merece silencio.
La justicia no puede seguir huyendo con los agresores.

Redacción Reportaje Veracruzano

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