OFICINA DE HACIENDA EN CAZONES, EN PODREDUMBRE: TITULAR INUBICABLE, NO ATIENDE Y OPERA ENTRE COYOTES, ALCOHOL Y FAVORES A JÓVENES

Cazones de Herrera, Ver.— La oficina de Hacienda del Estado en Cazones, que debería ser una institución seria, accesible y garante de legalidad, se ha convertido —según denuncias ciudadanas— en un pantano de vicios, ausencia, manejos turbios y acuerdos en lo oscurito. El titular, lejos de cumplir con su responsabilidad pública, se ha vuelto un fantasma en horario laboral y un rostro conocido únicamente en las cantinas del municipio… y no precisamente por hacer inspecciones fiscales.
De acuerdo con testimonios recabados por habitantes inconformes, el funcionario rara vez se encuentra en su oficina. Cuando algún contribuyente llega para realizar trámites básicos, desde simples aclaraciones hasta pagos necesarios, se topa con puertas cerradas, excusas interminables y un viacrucis infame plagado de trabas. La intención —denuncian los afectados— es clara: desesperar al ciudadano para obligarlo a recurrir a los coyotes que operan desde dentro, con pleno conocimiento y evidente complicidad del titular.
Pero la indignación sube otro peldaño cuando se habla de su vida nocturna. Vecinos y comerciantes afirman que el encargado de Hacienda es visitante frecuente de cantinas y bares, donde suele “invitar” bebidas alcohólicas a jóvenes varones a cambio de caricias y acercamientos impropios para cualquier servidor público, mucho más para uno encargado de manejar recursos y trámites sensibles de la población. La imagen del funcionario se diluye entre botellas, billetes y cuerpos jóvenes, mientras la institución queda sumida en el abandono más grotesco.
La red de coyotaje —que opera sin recato— hace el resto: trámites que deberían ser gratuitos o expeditos se vuelven imposibles sin pagar la “gestoría” de quienes ya tienen acuerdos monetarios con el titular. La ciudadanía lo sabe, lo comenta y lo denuncia… pero sin que hasta el momento exista una sola intervención oficial.
Mientras tanto, Cazones permanece a merced de una oficina pública secuestrada por la negligencia, la corrupción y el descontrol moral de quien debería poner orden. Hoy, la población exige no solo una investigación exhaustiva, sino una limpieza total de una dependencia que, en lugar de servir al pueblo, parece estar sirviéndose de él con descaro.
Reportaje Veracruzano seguirá exhibiendo estos excesos hasta que llegue el día en que Hacienda en Cazones deje de ser una guarida de vicios y vuelva a ser una institución al servicio de la gente.
Redacción Reportaje Veracruzano



