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ORO NEGRO DE LA IMPROVISACIÓN: DERECHOHABIENTES DESNUDAN EL COLAPSO DEL ISSSTE Y ARRINCONAN A MARTÍ BATRES EN ORIZABA

Por Reportaje Veracruzano
Orizaba, Ver.

Lo que el director general del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama, imaginó como una visita triunfal para presumir “97 por ciento de abasto de medicamentos”, terminó convertido en una exhibición pública del desastre institucional que la burocracia federal intenta ocultar. Su llegada este viernes a la Clínica-Hospital de Orizaba detonó reclamos, gritos y exigencias de derechohabientes hartos de un sistema que —dicen— se desmorona desde adentro mientras los funcionarios repiten cifras que no resisten el contacto con la realidad.

La escena que rompió el protocolo fue protagonizada por una docente jubilada que, de pie, visiblemente indignada, encaró al director nacional. Le reprochó que desde hace años les arrebataron el consultorio periférico de Ciudad Mendoza, obligando a cientos de adultos mayores con discapacidades a trasladarse hasta Orizaba. “Nos levantamos a las cuatro de la mañana para pelear una ficha, y a veces nos dicen hasta mediodía si habrá atención”, denunció.

Batres, acorralado por la presión, prometió un nuevo consultorio para Mendoza “durante lo que resta del sexenio”, sin aclarar cuándo, cómo ni con qué presupuesto. Una promesa vaga en un contexto donde las soluciones urgentes se diluyen en declaraciones sin fecha.

El intento por retomar el recorrido se vino abajo cuando otros derechohabientes aprovecharon el momento para exponer la lista de fallas que arrastran desde hace años: desabasto real de medicamentos, traslados tardíos que ponen vidas en riesgo, expedientes extraviados y maltrato institucional que normaliza el abandono. Todos esos señalamientos, a escasos metros del responsable de la clínica, Rogelio Roberto Guerrero Bustamante, apuntaron directamente hacia la administración local.

Aun así, ante la prensa, Batres insistió en su discurso oficial: “El ISSSTE ha avanzado mucho”. Repitió la cifra del 97% de claves disponibles sin responder por qué los testimonios contradicen frontalmente esa versión. Sobre la viabilidad financiera del sistema de pensiones, evadió el tema con un “estamos trabajando”, frase que sonó más a evasión que a certeza.

El funcionario aseguró que sus visitas semanales buscan “contacto directo” con personal y pacientes, supervisar el programa La Clínica es Nuestra y entregar credenciales de vigencia permanente a pensionados. Sin embargo, los usuarios de Orizaba no piden presencia simbólica, piden medicamentos completos, atención digna y la restitución de servicios eliminados a lo largo de los años.

En una de las clínicas más saturadas de las Altas Montañas, los testimonios dejaron claro que el discurso de avances se derrumba apenas cruza la puerta. La realidad que enfrentan miles de derechohabientes no es la de los informes ni la de las cifras oficiales: es la de un sistema que en Orizaba confirma que la crisis del ISSSTE no se maquilla con porcentajes, se combate con resultados que aún no llegan.

Redacción Reportaje Veracruzano

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