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VERACRUZ SE DESANGRA: 16 POLÍTICOS ASESINADOS EN LAS ALTAS MONTAÑAS Y UN ESTADO SIN CONTROL

Por Reportaje Veracruzano
Región de las Altas Montañas, Ver., 24 de noviembre de 2025

La región centro de Veracruz ya no es una zona en disputa: es una zona colapsada. Con el asesinato del exalcalde Juan Carlos Mezhua, ejecutado el domingo 23 de noviembre en la comunidad de Piedras Blancas, el número de actores políticos ultimados en las Altas Montañas llegó a 16 en los últimos años. Dieciséis nombres. Dieciséis expedientes abiertos. Dieciséis crímenes sin justicia. Y un solo mensaje: el Estado perdió el control.

EL CRIMEN DE MEZHUA: OTRA SEÑAL DE QUE NADIE ESTÁ A SALVO

Mezhua fue asesinado en un territorio donde la impunidad es norma y la ausencia institucional es absoluta. Líderes comunitarios confirmaron que no había presencia estatal ni federal, pese a los constantes llamados de auxilio de las comunidades serranas. El homicidio desató consternación, pero también una amarga certeza: cada asesinato se suma a un patrón, a un comportamiento criminal que crece mientras la autoridad se hace más pequeña.

UNA LISTA QUE CRECE A LA SOMBRA DE DOS GOBIERNOS

Desde 2019 —cuando Morena tomó el control del estado con Cuitláhuac García— la violencia política en esta zona se acumula sin freno. Y durante la administración de Rocío Nahle, ya con Claudia Sheinbaum en la presidencia, la crisis no solo se mantiene: se profundiza.

Los nombres hablan por sí solos, y cada uno revela un pedazo de un rompecabezas de terror institucional:

  • Benito Aguas, diputado federal por Zongolica, asesinado en diciembre de 2024. Dos detenidos. Cero claridad.
  • Manuel Andrei Gamboa, director de Gobernación de Ciudad Mendoza, ejecutado dentro de una unidad oficial en Ixtaczoquitlán (8 de enero de 2025).
  • Carlos Neri, virtual candidato del PVEM en Paso del Macho, asesinado junto con su hermano (febrero 2025).
  • Bladimir García Soriano, director de Obras Públicas de Ixtaczoquitlán, ejecutado en la colonia Antorchista de Córdoba.
  • René Vergara, director del penal de La Toma, atacado en la colonia Villa Verde, también en Córdoba.
  • Jessica Luna Aguilera, excandidata del PT en Yanga, asesinada al acudir por su hija a la escuela.

Y la lista sigue. Y duele más.

Uno de los casos que nadie en la clase política quiere mencionar, pero que marca la dimensión del colapso, es el de Melquiades Vázquez Lucas, exalcalde de La Perla. Un comando lo ejecutó en Mariano Escobedo mientras viajaba con su esposa. Su homicidio dejó claro que ni exautoridades ni sus familias están fuera del alcance criminal.

EL AÑO 2022: UN PARTEAGUAS DE SANGRE

Ese año fue la confirmación de que las Altas Montañas estaba entrando en una fase crítica:

  • Miguel Tinoco Soto, síndico de Omealca, hallado muerto junto a un narcomensaje.
  • Isauro Ambrosio, alcalde de Rafael Delgado, asesinado junto con dos funcionarios más.
  • Alexis Sánchez García, exdiputado local de Tezonapa, ejecutado junto a su hijo en pleno centro del municipio.
  • Jesús Páez, tesorero de Tezonapa, y
  • Raúl Castillo, dirigente del PAN en Yanga.

Antes, en 2021, los asesinatos del dirigente del PT Grodetz Ríos Andrade y del regidor electo de Morena José Escamilla Aguilera, ocurridos con 24 horas de diferencia, ya encendían alarmas que nadie quiso escuchar.

Y el símbolo más doloroso sigue siendo la ejecución de Maricela Vallejo, alcaldesa de Mixtla de Altamirano, en 2019. Su muerte fracturó políticamente a toda una región —fracturas que jamás se repararon.

UNA FISCALÍA MUDa ANTE 16 CRÍMENES POLÍTICOS

La Fiscalía General del Estado permanece atrapada en un silencio inexplicable.
No hay esclarecimiento.
No hay móviles sólidos.
No hay detenidos —salvo casos aislados sin resultados significativos—.
No hay transparencia.

Hay, en cambio, un vacío.
Un vacío que permite que la violencia continúe.
Un vacío que deja a los delincuentes cómodos y a las comunidades aterradas.

LA REGIÓN CENTRO: UN MAPA DE PODER EN DISPUTA

Especialistas en seguridad lo han dicho: la zona centro de Veracruz es ahora territorio de organizaciones criminales en pugna, donde políticos locales, exfuncionarios, candidatos y líderes sociales se convierten en objetivos.

Cada homicidio es un mensaje.
Cada atentado es una advertencia.
Cada silencio institucional, una renuncia.

16 MUERTOS: NO ES UNA ESTADÍSTICA. ES UNA EVIDENCIA.

La cifra de 16 políticos asesinados no es un dato frío: es la manifestación de que la gobernabilidad en las Altas Montañas colapsó.
Las autoridades estatales y federales han permitido que este corredor de violencia avance sin freno, sin estrategia, sin presencia, sin resultados.

Mientras no exista una intervención real, contundente y coordinada, la lista seguirá creciendo.

Y los habitantes de la sierra lo saben.
Y lo temen.
Y lo repiten: “Aquí ya no gobierna el Estado, aquí manda la violencia.”

Redacción Reportaje Veracruzano

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