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Columna | Turismo en Veracruz: el silencio que anticipa la caída

En política, las ausencias pesan más que los discursos. Y en Veracruz, la reciente omisión del secretario de Turismo, Igor Rojí, en un momento clave del calendario estatal no es un simple descuido: es un mensaje.
La escena fue reveladora. Mientras la gobernadora Rocío Nahle presentaba los resultados turísticos de la Semana Santa 2026 —uno de los periodos más importantes para medir el pulso económico del sector—, el titular de Turismo simplemente no estaba. No llegó. No apareció. No explicó.
En su lugar, el encargado de dar la cara fue el subsecretario Jorge Flores Lara. Pero ni siquiera ese relevo improvisado logró sostener la narrativa institucional: la propia gobernadora evidenció el desorden al no recordar su nombre durante la conferencia. Un detalle menor en apariencia, pero profundamente simbólico en el lenguaje del poder.
Porque aquí no estamos hablando de un evento cualquiera. La Semana Santa no solo representa ocupación hotelera y derrama económica; es el termómetro político del desempeño turístico. Y cuando el responsable directo no está presente, la pregunta es inevitable: ¿sigue teniendo el control… o ya lo perdió?
En los pasillos del poder, estas señales no se ignoran. Se interpretan. Y lo que hoy se percibe es un debilitamiento claro de la figura de Rojí. En política, cuando un funcionario deja de ser visible en los momentos clave, es porque alguien más ya está tomando su lugar… o porque su salida ya está en proceso.
El problema no es solo de formas, sino de fondo. Veracruz necesita una política turística sólida, estratégica, con liderazgo visible y capacidad de ejecución. La improvisación, los relevos incómodos y los vacíos de comunicación proyectan exactamente lo contrario: desorden, desconexión y falta de rumbo.
Y si a eso se suma el hecho de que la gobernadora —en un acto público— no logra articular con claridad a su propio equipo, el mensaje hacia adentro y hacia afuera es aún más preocupante.
Hoy, Igor Rojí no dio la cara. Pero su ausencia habló fuerte.
En Veracruz, a veces no hace falta un anuncio oficial para saber que un ciclo político está llegando a su fin. Aquí, los silencios también gobiernan.

Columna de opinión Reportaje Veracruzano

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