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Burocracia que enferma: el bono sí está, pero en Salud nadie responde y la gobernadora amenaza con cortar cabezas

Xalapa, Ver.— La crisis no es financiera, es de incompetencia. Y esta vez quedó exhibida desde la voz más alta del poder estatal. Visiblemente molesta, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, anunció cambios inmediatos en la Secretaría de Salud (SESVER) y dejó abierta la posibilidad de que el propio secretario, Valentín Herrera Alarcón, sea removido, luego de que el 12 por ciento de los trabajadores siga sin recibir su bono navideño, pese a que —según la mandataria— el dinero sí existe.

La escena es tan grave como reveladora: no hay quiebra, no hay falta de recursos, no hay excusa presupuestal. Hay, en palabras de la gobernadora, un aparato administrativo incapaz de cumplir con lo mínimo. Y eso, en un sector tan sensible como la salud, no es un error menor: es una falla estructural.

“El dinero ahí está”, sentenció Nahle. Y con esa frase desnudó el verdadero problema: una burocracia que no sabe o no quiere resolver, un entramado administrativo que se convirtió en obstáculo para los propios trabajadores que sostienen hospitales, clínicas y centros de salud en todo el estado.

La gobernadora fue clara y frontal: si en el área administrativa y directiva de SESVER “no pueden”, entonces “van a tener que darle espacio a los que sí pueden”. El mensaje no fue diplomático ni matizado. Fue una advertencia directa. Y en política, ese tono suele anticipar salidas forzadas.

El enojo no es menor. No se trata de unos cuantos casos aislados. El 12 por ciento del personal sin bono equivale a miles de trabajadores, una cifra que la propia mandataria calificó como “mucha gente”. Personas que cerraron el año sin una prestación prometida, mientras desde los escritorios se atoran trámites, firmas y procesos que nadie destraba.

Nahle incluso reconoció que, si no hubiera recursos, daría la cara y pediría paciencia. Pero no es el caso. Aquí no falta dinero; falta eficacia. Y eso, para un gobierno que presume orden y control, es una acusación demoledora.

La reunión urgente con el secretario de Finanzas, Miguel Reyes, y el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, confirma que el problema escaló al máximo nivel. Ya no es un conflicto laboral: es un foco rojo político y administrativo.

Cuando se le preguntó directamente si los cambios alcanzarían al titular de Salud, la gobernadora evitó el nombre, pero no el mensaje: “varios”. Una palabra breve, pero cargada de significado. En el lenguaje del poder, “varios” suele incluir a quienes hoy están en la cuerda floja.

La pregunta que queda en el aire es incómoda, pero necesaria:

¿Cómo puede garantizarse el funcionamiento del sistema de salud si ni siquiera se puede garantizar el pago oportuno a sus trabajadores?
¿Quién responde por la cadena de omisiones?
¿Quién bloqueó un trámite que tenía respaldo financiero?

La gobernadora ya dio el primer paso: señalar que la paciencia se agotó. Ahora falta saber si el golpe será quirúrgico… o si la crisis terminará cobrando la cabeza política más alta dentro de SESVER.

Redacción Reportaje Veracruzano

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