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Cae el “Tiburón”… ¿y quién lo soltó? Extorsión, policía y herencias podridas del poder en Poza Rica

Poza Rica, Veracruz.— La detención de Efigenio “N”, servidor público municipal y presunto responsable del delito de extorsión agravada, no puede ni debe leerse como un hecho aislado. Es, en realidad, la herencia viva de un sistema de corrupción, abuso policial y protección política que se incubó durante administraciones pasadas y cuyos tentáculos aún asfixian a Poza Rica.

La Fiscalía General del Estado, a través de la Unidad Especializada en Combate al Secuestro y la Extorsión (UECS), en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Seguridad Pública, confirmó la ejecución de una orden de aprehensión contra Efigenio “N”, por hechos cometidos en agravio de dos víctimas, cuyas identidades se mantienen legalmente reservadas. El delito imputado: extorsión agravada.



Del escolta del exalcalde al mando policial… y del mando a la celda

Efigenio “N”, conocido dentro y fuera de la corporación como “El Tiburón”, no fue un elemento menor ni accidental. Fue exescolta del entonces alcalde Fernando “Pulpo” Remes, posteriormente jefe de la Policía Municipal de Poza Rica, y antes, segundo comandante bajo mandos ampliamente cuestionados por abusos y descontrol operativo.

Su llegada a la jefatura policial se dio tras el relevo forzado de su antecesor, quien no aprobó los exámenes de control y confianza. Paradójicamente, el mecanismo creado para depurar a la corporación terminó colocando al frente a un personaje hoy procesado por extorsión.

Aquí surge la pregunta incómoda:

¿Quién lo impulsó, quién lo sostuvo y quién cerró los ojos?

Las alertas que nadie quiso escuchar

Desde agosto de 2025, información extraoficial, pero reiterada, advertía sobre una red interna de cobros ilegales dentro de la Policía Municipal. Según esos señalamientos, elementos que no acreditaron los exámenes de control y confianza habrían sido obligados a pagar entre 8 mil y 10 mil pesos, además de dos quincenas, para continuar “laborando” hasta noviembre.

Entre los nombres señalados entonces figuraba el de Efigenio Jiménez Bernabé, “El Tiburón”, junto con otros operadores y mandos beneficiados con ascensos irregulares.

Hoy, con su detención formal, esas alertas dejan de ser simples rumores y se convierten en líneas de investigación que la autoridad no puede seguir evadiendo.

Retenes ilegales, extorsión cotidiana y una ciudad rehén

Durante ese periodo, Poza Rica fue escenario de retenes policiales sin sustento legal, extorsiones sistemáticas a ciudadanos, abusos de autoridad y violencia institucional. Nada ocurrió en la clandestinidad: fue público, denunciado y repetido.
La interrogante ya no es si ocurría, sino:

¿Quién permitió que ocurriera durante tanto tiempo?
Porque un jefe policial no opera solo. Opera dentro de una estructura política y administrativa que tolera, encubre o se beneficia.

Presunción de inocencia jurídica, pero no política
Efigenio “N” enfrentará su proceso bajo los principios del debido proceso y la presunción de inocencia. Eso es incuestionable.

Lo que sí debe investigarse —sin titubeos— es la responsabilidad política y administrativa de las administraciones municipales pasadas, que permitieron que la Policía Municipal se convirtiera en un instrumento de miedo y recaudación ilegal.
Cuando cae un jefe policial por extorsión, no cae un lobo solitario.

Caen —o deberían caer— las redes que lo sostuvieron.
¿Un chivo expiatorio o el inicio de la limpieza?
La captura del “Tiburón” puede ser apenas un gesto simbólico… o el primer paso de una depuración real que alcance a quienes lo nombraron, lo protegieron y lo encumbraron.

Poza Rica no necesita comunicados edulcorados ni silencios convenientes.

Necesita verdad, investigaciones profundas y responsables con nombre y apellido.

El “Tiburón” ya está fuera del agua.

Ahora falta saber quiénes más nadaban con él… y quiénes aún intentan esconderse en el fondo.

Redacción Reportaje Veracruzano

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