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“CERO FILAS” EN VERACRUZ: LA PROMESA ADMINISTRATIVA QUE DERIVÓ EN CAOS Y FILAS INTERMINABLES

El programa impulsado por la Secretaría de Finanzas y Planeación exhibe fallas estructurales que afectan directamente a miles de ciudadanos y refuerzan la percepción de ineficiencia gubernamental.

El programa denominado “Cero Filas”, implementado por la Secretaría de Finanzas y Planeación de Veracruz (SEFIPLAN) como una estrategia de modernización administrativa, ha fracasado en su objetivo central: agilizar trámites y eliminar las largas filas en oficinas de Hacienda. Lejos de cumplir su propósito, el sistema se ha convertido en un factor adicional de desorden, retraso y frustración social.



La premisa del programa es clara: obligar a los ciudadanos a realizar una cita previa en línea para efectuar trámites vehiculares, particularmente el emplacamiento. Sin embargo, en la práctica, el sistema de citas presenta deficiencias técnicas recurrentes, escasa disponibilidad de horarios y una incapacidad evidente para atender la demanda real de usuarios en todo el estado.

Como consecuencia directa, miles de ciudadanos se ven obligados a formar largas filas desde las primeras horas del día, aun cuando el programa fue diseñado, en teoría, precisamente para evitarlo. Oficinas de Hacienda en diversas regiones de Veracruz registran escenas que contradicen el discurso oficial: filas que rodean edificios, ciudadanos esperando durante horas sin certeza de ser atendidos y trámites que se posponen indefinidamente por fallas en la plataforma.



El problema no es menor ni aislado. La exigencia de una cita que no se puede obtener, o que no se respeta en tiempo y forma, coloca a los contribuyentes en una situación de indefensión administrativa, donde cumplir con obligaciones legales —como el emplacamiento de un vehículo— se vuelve un proceso incierto, desgastante y costoso en tiempo y recursos.

Esta disfunción evidencia una falta de planeación operativa y de capacidad técnica por parte de SEFIPLAN, que lanzó un programa sin garantizar infraestructura digital suficiente, personal capacitado ni mecanismos alternos para atender contingencias. El resultado es un sistema que existe en el discurso institucional, pero colapsa frente a la realidad cotidiana de los usuarios.

El contraste entre lo anunciado y lo vivido por la ciudadanía resulta contundente. Mientras el gobierno estatal presume avances en digitalización y eficiencia administrativa, la experiencia real de los veracruzanos es la de un aparato burocrático rebasado, incapaz de cumplir con servicios básicos de manera ordenada y digna.



Este escenario contribuye, además, a profundizar la mala percepción ciudadana sobre el desempeño del gobierno estatal, encabezado por Rocío Nahle. No se trata de una cuestión de comunicación política, sino de resultados: cuando un programa diseñado para eliminar filas genera más filas, el descrédito es inevitable.

“Cero Filas” se ha convertido, así, en un símbolo de la brecha entre la narrativa gubernamental y la realidad administrativa. Un recordatorio de que la modernización no se logra con plataformas mal implementadas ni con anuncios, sino con sistemas funcionales que respeten el tiempo, los derechos y la dignidad de los ciudadanos.

Mientras no se corrijan de fondo estas deficiencias, la burocracia seguirá imponiéndose sobre el ciudadano, y programas como este continuarán siendo percibidos no como soluciones, sino como otra muestra de ineficiencia institucional en Veracruz.

Redacción Reportaje Veracruzano

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