Alerta RojaCorrupciónVeracruz

¿Comandancia de escritorio y silencios incómodos? Señalamientos internos sacuden a la Policía Municipal de Veracruz

Veracruz, Ver.— En una corporación obligada a caminar al frente de la ciudad y no a resguardarse tras un escritorio, comienzan a emerger señalamientos que cuestionan el liderazgo y el rumbo de la Policía Municipal de Veracruz. Al centro de la inconformidad interna aparece el nombre del capitán Miguel Ojeda Reyes, actual comandante, cuya gestión es hoy motivo de dudas, murmullos y reclamos contenidos entre el personal operativo.

De acuerdo con versiones recabadas al interior de la propia corporación, elementos de base expresan que la llegada del capitán Ojeda Reyes generó expectativas de un mando activo, con presencia en calle y una estrategia clara para enfrentar la inseguridad que persiste en el puerto. Sin embargo, señalan que la realidad ha sido otra: una comandancia con escasa supervisión directa en campo, limitada continuidad en los operativos de patrullaje y un liderazgo que, aseguran, se ejerce más desde la oficina que desde las calles.

Las críticas no se quedan ahí. De manera extraoficial, trabajadores refieren una situación aún más delicada: presuntas solicitudes de apoyos económicos personales por parte del mando, supuestamente para el envío de recursos a familiares mediante tiendas de conveniencia. De confirmarse, este señalamiento no solo encendería focos rojos éticos, sino que colocaría a la corporación frente a un posible problema de conducta administrativa que exige revisión inmediata.

Los propios elementos subrayan que se trata de percepciones y versiones internas, pero coinciden en algo fundamental: la Policía Municipal no puede darse el lujo de un liderazgo cuestionado cuando la ciudad demanda resultados, presencia y mando firme. En una institución armada, el desgaste interno es, muchas veces, el preludio del fracaso operativo.

Hasta el cierre de esta información, ni el Ayuntamiento de Veracruz ni la comandancia de la Policía Municipal han emitido postura oficial alguna. El silencio institucional, lejos de disipar las dudas, las profundiza. ¿Se investigarán estos señalamientos? ¿Habrá una evaluación real del desempeño del comandante? ¿O se apostará, una vez más, por dejar que el ruido se apague solo?

La presunción de inocencia debe prevalecer, pero también la obligación de rendir cuentas. En materia de seguridad pública, no basta con portar el grado: se exige liderazgo visible, resultados medibles y una conducta intachable. Veracruz no necesita comandantes de escritorio; necesita mandos que caminen la ciudad y den la cara.

Redacción Reportaje Veracruzano

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba