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Credenciales no curan: la gran farsa de “Cacharrín” y la salud en Veracruz

Juan Javier Gómez Cazarín —hoy delegado del Bienestar en Veracruz, ayer operador político y siempre personaje del discurso hueco— anunció con bombo y platillo que en marzo arrancará la credencialización para el Servicio Universal de Salud.
Como si el problema de la salud pública en Veracruz fuera la falta de un plástico.

La declaración no solo es ingenua: es insultante.
En Veracruz no faltan credenciales, sobran.
Lo que faltan son médicos, especialistas, medicamentos, quirófanos funcionales, ambulancias, camas, laboratorios, insumos básicos y hospitales que no se caigan a pedazos.

La pregunta es simple:

¿De qué sirve una credencial cuando no hay paracetamol?

¿De qué sirve un QR cuando no hay pediatra?

¿De qué sirve un padrón cuando la gente muere esperando atención?

La credencialización: burocracia disfrazada de política pública

Lo que Gómez Cazarín presenta como “avance histórico” no es más que un registro administrativo, una base de datos, una estadística bonita para el informe… sin una sola garantía de mejora real en la atención.

No se anunció:

Ni un solo hospital nuevo

Ni ampliaciones serias de centros de salud

Ni contratación masiva de personal especializado

Ni abasto garantizado de medicamentos

Ni fortalecimiento de urgencias o atención rural

Pero eso sí: credenciales. Muchas credenciales.

El viejo truco: simular que se gobierna

Esta estrategia ya la conocemos.

Primero fue el Seguro Popular.

Luego INSABI.

Después IMSS-Bienestar.

Ahora el “Servicio Universal de Salud”.
Cambian los nombres, cambian los logos… pero los hospitales siguen igual de vacíos.

Y mientras tanto, funcionarios como Gómez Cazarín venden humo, se toman la foto, dan la declaración y se van, dejando a miles de veracruzanos enfrentando la enfermedad con las manos vacías.

La promesa rota

El gobierno prometió mejorar la seguridad social del pueblo, no entregar plásticos.
Prometió un sistema de salud digno, no un trámite más.

Prometió atención universal, no filas, desabasto y excusas.

Pensar —o fingir creer— que una credencial va a resolver el colapso del sistema de salud es o una estupidez monumental o una tomada de pelo deliberada.

La realidad

En Veracruz la gente no necesita que la identifiquen.
Necesita que la atiendan.

Y mientras “Cacharrín” reparte credenciales, el pueblo sigue pagando con su salud —y muchas veces con su vida— la incapacidad, la simulación y el cinismo de quienes confunden gobernar con administrar padrones.

Redacción Reportaje Veracruzano

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