Cristal, sangre y silencio oficial: las pistas que rodean la masacre del rancho Montecristo en Sayula

Redacción | Sayula de Alemán, Ver.
Las primeras líneas de investigación en torno a la masacre ocurrida el pasado domingo en el rancho Montecristo, en Sayula de Alemán, comienzan a delinear un escenario tan crudo como revelador: droga, disputa territorial y una violencia que desde hace tiempo se incubaba sin freno en la región.
De acuerdo con información que ha trascendido de fuentes cercanas a la investigación, durante las diligencias ministeriales las autoridades localizaron en el inmueble una bolsa con piedra de cristal, presuntamente lista para ser fraccionada y distribuida en dosis para su venta al menudeo. Este hallazgo fortaleció la hipótesis de un posible ajuste de cuentas entre bandas dedicadas a la comercialización de esta droga sintética.
Las cuatro víctimas, asesinadas con extrema violencia, ya fueron plenamente identificadas: Epifanio Vázquez Bonilla y su hijo Pedro Vázquez Salas; Iván Inocente Culebro, alias “El Yaco”; y Héctor Velásquez Díaz, este último señalado de manera preliminar como presunto jefe de una célula dedicada a la distribución de cristal en la zona.
Versiones recogidas entre pobladores de Sayula —que piden anonimato por temor a represalias— señalan que los hombres ejecutados presuntamente estaban ligados desde hace tiempo a actividades delictivas, particularmente a la venta de cristal, además de ser relacionados con desapariciones de personas, agresiones contra autoridades y una escalada de violencia que ha marcado a esta región del sur de Veracruz.
Pese a la gravedad del caso y al impacto social que ha generado, la gobernadora Rocío Nahle evitó profundizar en el tema durante su conferencia de prensa semanal, limitándose a señalar que la Fiscalía General del Estado será la instancia encargada de informar. Posteriormente, la FGE emitió un breve comunicado en el que aseguró que “la investigación concluirá hasta esclarecer en su totalidad los hechos y llevar ante las autoridades a quien o quienes resulten responsables”.
Mientras tanto, Sayula de Alemán permanece bajo un fuerte despliegue de seguridad. Elementos de la Secretaría de Seguridad Pública estatal y de la Secretaría de la Defensa Nacional fueron enviados a la zona para reforzar la vigilancia y tratar de contener la violencia, en un municipio que, para muchos habitantes, llevaba tiempo dando señales de estar atrapado entre el crimen organizado y la omisión institucional.
La masacre del rancho Montecristo no solo deja cuatro muertos; vuelve a exhibir la profundidad del problema del narcomenudeo, la disputa de territorios y el costo humano que pagan comunidades enteras en un estado donde la violencia, una vez más, se adelantó a la prevención.
Redacción Reportaje Veracruzano



