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EJECUTADA EN EL SILENCIO, GOBERNADA POR EL MIEDO: TUXPAN SIGUE DESANGRÁNDOSE BAJO LA MIRADA INCAPAZ DEL NUEVO PODER

Tuxpan, Veracruz.— La violencia no dio tregua. No respetó cambio de gobierno. No esperó diagnósticos ni discursos inaugurales. La tarde-noche de este sábado, una mujer fue ejecutada a balazos dentro del auto hotel Galerías, sobre el libramiento Adolfo López Mateos, en la colonia Villa Rosita. Murió por múltiples impactos de arma de fuego. Murió sin nombre. Murió, una vez más, en una ciudad que presume control mientras acumula cadáveres.

El crimen ocurrió en un espacio cerrado, diseñado para el anonimato, convertido ahora en escenario de ejecución. La víctima permanece oficialmente no identificada, un detalle que no es menor: en Tuxpan, la violencia ya mata incluso antes de permitirle a las víctimas una identidad pública.



Como dicta la costumbre, el Estado llegó después. Policía Municipal, Secretaría de Seguridad Pública, Marina, Ejército y Guardia Nacional acordonaron la zona. Peritos criminalistas realizaron las diligencias y el cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense para la necropsia de ley. El protocolo se cumplió. La prevención, no.

EL CAMBIO DE ALCALDE NO CAMBIÓ LA REALIDAD

Este asesinato ocurre bajo la administración del nuevo alcalde, Daniel Cortina Martínez, quien llegó al poder prometiendo orden, control y un golpe de timón frente a la inseguridad heredada. Sin embargo, los hechos son contundentes: no ha podido.

Ni frenar la violencia.
Ni romper la inercia criminal.
Ni desmontar la estructura de ejecuciones que se arrastra desde administraciones anteriores.

El discurso de “estamos trabajando” choca de frente con la realidad de una mujer ejecutada a balazos en un establecimiento comercial, en una ciudad donde los criminales actúan con precisión y se retiran con calma, seguros de que la reacción institucional será tardía y estéril.

UN MUNICIPIO CON HISTORIAL DE EJECUCIONES, SIN RUPTURA REAL

La muerte de esta mujer no es un hecho aislado. Es un eslabón más en una cadena de homicidios que ha marcado a Tuxpan en los últimos meses y que incluye ejecuciones en colonias populares, zonas céntricas, escuelas, comercios y ahora, auto hoteles. Cambió el alcalde, no cambió el patrón.

Daniel Cortina heredó una ciudad lastimada, sí. Pero también heredó la responsabilidad de romper con la normalización del crimen, algo que hasta ahora no ha ocurrido. El alarde de coordinación interinstitucional no se traduce en detenciones. La presencia militar no se traduce en disuasión. La retórica no se traduce en resultados.



MUCHOS UNIFORMES, POCAS RESPUESTAS

La pregunta es inevitable y ya no puede esquivarse:

¿De qué sirve el despliegue permanente de fuerzas si las ejecuciones se siguen consumando con absoluta impunidad?
¿Quién entró al auto hotel armado?
¿Quién salió?
¿Funcionaban las cámaras?
¿Hay responsables identificados?

Hasta ahora, silencio.

La Fiscalía General del Estado anunció que emitirá un comunicado. En Tuxpan, los comunicados se acumulan; las respuestas no. Mientras tanto, una mujer permanece en el SEMEFO y una ciudad suma otro expediente a su larga lista de muertes sin justicia.

TUXPAN: DONDE LA VIOLENCIA NO ESPERA A QUE GOBIERNEN

Este crimen deja una verdad incómoda: la violencia no está contenida, y el nuevo gobierno municipal no ha demostrado capacidad para enfrentarla. El poder político se renueva, pero el control de las calles sigue en disputa —y, por ahora, no lo tiene el Estado.
Porque mientras el Ayuntamiento presume avances, la violencia sigue gobernando con balas.

Redacción
Reportaje Veracruzano

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