EJECUTADA EN SU LUGAR DE TRABAJO: TUXPAN CONFIRMA QUE LA VIOLENCIA YA NO DISCRIMINA NI PERDONA

La víctima tenía nombre, rostro y oficio. El crimen, en cambio, sigue sin responsables.
Tuxpan, Veracruz.— Ya no es una mujer sin identidad. Ya no es un cuerpo anónimo dentro de un expediente. Se llamaba Laura P. V., tenía 50 años y trabajaba como recepcionista del autohotel Galerías. Fue ejecutada a balazos dentro de su centro laboral, en un espacio cerrado, bajo un esquema de violencia que revela algo más grave: en Tuxpan, ni trabajar garantiza estar a salvo.
La confirmación oficial de su identidad no atenúa el horror; lo profundiza. Laura no era una figura pública ni un objetivo de alto perfil. Era una trabajadora. Y aun así, fue asesinada con múltiples impactos de arma de fuego, en una ciudad donde la violencia actúa con método, información y una alarmante sensación de impunidad.
El crimen ocurrió en el autohotel Galerías, sobre el libramiento Adolfo López Mateos, en la colonia Villa Rosita. Un lugar diseñado para el anonimato que hoy se convierte en símbolo de una ciudad donde el crimen entra, ejecuta y se va sin oposición real.
EL ESTADO LLEGÓ, COMO SIEMPRE, DESPUÉS
Tras los disparos, se activó el protocolo conocido: Policía Municipal, Secretaría de Seguridad Pública, Marina, Ejército Mexicano y Guardia Nacional. Acordonamientos, diligencias periciales, levantamiento del cuerpo y traslado al SEMEFO. El Estado llegó, pero llegó tarde.
La Fiscalía General del Estado informó la apertura de una carpeta de investigación. En Tuxpan, las carpetas se acumulan; las respuestas no.
RETENES POR TODA LA CIUDAD, VIOLENCIA SIN CONTENCIÓN
El contraste es brutal. En toda la ciudad se observan retenes y filtros de seguridad del Ejército Mexicano, la Marina y la Guardia Nacional. Hay revisiones, patrullajes y presencia armada en distintos puntos estratégicos. Sin embargo, esa imagen de control no se traduce en contención real de la violencia.
Los criminales no fueron disuadidos.
No fueron detectados.
No fueron detenidos.
Entraron armados a un establecimiento, ejecutaron a una mujer y salieron con la certeza de que los filtros no serían un obstáculo.
CAMBIÓ EL GOBIERNO, NO LA REALIDAD
Este asesinato ocurre bajo la administración del nuevo alcalde Daniel Cortina Martínez, quien asumió el cargo prometiendo un golpe de timón frente a la inseguridad heredada. Los hechos, sin embargo, son contundentes: el cambio de gobierno no ha alterado el patrón criminal.
La coordinación interinstitucional se presume.
La presencia federal se exhibe.
Los resultados, hasta ahora, no aparecen.
MUCHOS UNIFORMES, CERO DISUASIÓN
La pregunta ya no puede evadirse:
¿De qué sirven los retenes si las ejecuciones siguen ocurriendo?
¿Quién cruzó los filtros armado?
¿Quién salió?
¿Hay cámaras, registros, líneas de investigación sólidas?
El silencio institucional comienza a ser tan grave como el crimen mismo.
TUXPAN: DONDE LA VIOLENCIA NO ESPERA A QUE GOBIERNEN
La ejecución de Laura P. V. no es un hecho aislado. Es parte de una secuencia que confirma una realidad incómoda: la violencia no está contenida y el Estado no ha logrado imponer control efectivo, pese al despliegue visible de fuerzas armadas.
Hoy, una mujer fue asesinada mientras trabajaba.
Mañana, la pregunta sigue abierta.
Porque mientras el poder político administra discursos y operativos visibles, la violencia continúa gobernando con balas.
Redacción Reportaje Veracruzano



