El rastro de sangre en la RAM blanca: El vehículo que conecta el terror en el sur de Veracruz

MINATITLÁN, VER. — Lo que comenzó como una persecución a alta velocidad bajo el amparo de la madrugada del miércoles, ha terminado por convertirse en la pieza clave de un rompecabezas criminal que mantiene en vilo a las familias de dos empresarios de Cosoleacaque.
Una camioneta RAM blanca, ahora bajo resguardo pericial, no es solo un vehículo abandonado entre la maleza de la colonia Azteca; es el hilo conductor de una ola de violencia que se extiende desde Sayula hasta Texistepec.
Una huida entre balas y maleza
Cerca de la autopista en Minatitlán, el silencio fue roto por detonaciones. Ocupantes de la unidad abrieron fuego contra elementos de la SSP y fuerzas federales tras ser detectados en la zona urbana. El desenlace: una camioneta vacía, un rastro de sangre en los asientos —indicio de que el plomo oficial alcanzó su objetivo— y una huida desesperada de los agresores por el terreno baldío.
El vínculo con la tragedia de «Los Mangos»
Aunque el silencio oficial persiste, los datos extraoficiales son contundentes. Esta unidad coincide plenamente con la descripción del vehículo utilizado el pasado 26 de enero para sustraer con violencia a:
Jorge Luis Colmenares Alejandro (39 años)
Antonio Escobar Torres (30 años)
Ambos, socios dedicados al sector del entretenimiento infantil y organización de eventos, fueron sacados a la fuerza de un domicilio en el fraccionamiento Los Mangos, en Cosoleacaque. A tres días del suceso, el vacío informativo es aterrador: no hay rastro de ellos, no hay llamadas de rescate, solo el hallazgo de un vehículo que ahora «habla» de violencia a través de sus manchas hemáticas.
Un patrón criminal en la región
La investigación no se detiene en el caso de los empresarios. Fuentes cercanas al proceso señalan que la RAM blanca ha sido vista en escenas de crímenes recientes en:
Acayucan y Sayula
Jáltipan y Texistepec
Este hallazgo sugiere que no se trata de un incidente aislado, sino de una unidad operativa utilizada de manera sistemática por grupos delictivos para movilizarse en el corredor sur del estado.
El dato: Mientras las autoridades procesan la unidad en busca de huellas dactilares y material genético que permita identificar a los captores, la incertidumbre crece en Cosoleacaque, donde la comunidad empresarial espera noticias sobre el paradero de Jorge y Antonio.
Redacción Reportaje Veracruzano



