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ORIzABA BAJO SOSPECHA: NOMBRAN JEFE DE POLICÍA A UN FUNCIONARIO CON ACUSACIONES DE DESAPARICIÓN FORZADA Y FUGA DE LA JUSTICIA

El Cabildo inaugura el trienio con un nombramiento que enciende las alarmas: antecedentes judiciales graves, amparos y denuncias por hostigamiento sexual rodean al nuevo director de Seguridad Pública

Orizaba, Veracruz | enero de 2026.— El arranque del nuevo gobierno municipal en Orizaba quedó marcado por una decisión que ha desatado indignación y preocupación ciudadana. En la primera sesión de Cabildo del periodo 2026–2029, el alcalde Hugo Chahín Kuri designó como director de Seguridad Pública Municipal a Alfredo Álvarez Valenzuela, un perfil cuya trayectoria arrastra señalamientos judiciales de extrema gravedad.

Álvarez Valenzuela, capitán de la Marina, carga con una orden de aprehensión vigente desde 2014 por su presunta participación en el delito de desaparición forzada, derivada de un operativo realizado en 2008 en el estado de Chihuahua. Pese a ello, fue colocado al frente de la corporación encargada, paradójicamente, de proteger a la ciudadanía y garantizar el Estado de derecho.

Un historial que persigue

Los antecedentes no son menores ni aislados. En noviembre de 2021, cuando fungía como titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del estado de Tlaxcala, la dependencia quedó acéfala luego de que Álvarez Valenzuela evadiera una orden de aprehensión. Elementos de la entonces SEIDO acudieron a su oficina para cumplimentar el mandato judicial; sin embargo, el funcionario ya se había dado a la fuga y no volvió a presentarse.

Aunque fue localizado en diciembre de 2024, su detención no se concretó debido a que obtuvo una suspensión provisional mediante un amparo, recurso legal que hasta hoy ha impedido que enfrente a la justicia por los señalamientos que pesan en su contra.

A este expediente se suman denuncias por presunto hostigamiento sexual durante su paso por diversas corporaciones federales, acusaciones que, aunque no han derivado en una sentencia pública conocida, incrementan las dudas sobre su idoneidad para encabezar una institución armada a nivel municipal.

¿Quién vigila a quien debería vigilar?

El nombramiento ha generado una oleada de críticas entre activistas, especialistas en seguridad y ciudadanos de Orizaba, quienes cuestionan cómo un perfil con este historial pudo superar —si es que existieron— los controles de confianza requeridos para ocupar un cargo de tal responsabilidad.



La preocupación no es menor: poner al frente de la policía municipal a una persona señalada por delitos graves abre la puerta a escenarios de abuso de autoridad, impunidad institucional y riesgo para los derechos humanos, particularmente para mujeres dentro y fuera de la corporación.

Ciudadanos consultados advierten que el mensaje es devastador: mientras a la población se le exige cumplir la ley, el propio gobierno municipal parece normalizar la opacidad y minimizar antecedentes que en cualquier democracia funcional serían inaceptables.

Un inicio que compromete al gobierno municipal
La designación de Alfredo Álvarez Valenzuela no es un asunto administrativo menor; es una decisión política que compromete directamente al alcalde y a su Cabildo. En una ciudad que exige seguridad, legalidad y confianza en sus instituciones, el gobierno de Orizaba arranca su gestión con un nombramiento que siembra dudas, erosiona credibilidad y coloca a la corporación policiaca bajo una sombra que difícilmente se disipará.

Mientras no haya explicaciones claras, documentación pública sobre los controles aplicados y una postura firme frente a los señalamientos existentes, la pregunta seguirá en el aire: ¿a quién sirve realmente la seguridad pública en Orizaba?

Este medio mantiene el principio de presunción de inocencia; sin embargo, el interés público obliga a cuestionar decisiones que colocan a la ciudadanía en una posición de riesgo institucional.

Redacción Reportaje Veracruzano

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