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Papantla bajo la lupa: la regidora que se “tituló” en seis días y el silencio cómplice del poder

En Papantla, la mentira no tardó ni una semana en instalarse en el poder. A solo seis días de haber asumido el cargo, la regidora tercera Joselyn Olarte Bernabe, emanada de Movimiento Ciudadano, enfrenta un señalamiento grave: presunta usurpación de profesión, una conducta que en Veracruz no es un error menor ni un simple “detalle administrativo”, sino un delito.

La acusación es directa y verificable. En sus plataformas oficiales, la funcionaria se ostenta como “Lic. Joselyn Olarte Bernabe”, pese a que no existe registro alguno de su título ni de cédula profesional en el Registro Nacional de Profesionistas de la SEP. La consulta arroja un resultado contundente: no hay información. Legalmente, no es licenciada.



El caso adquiere tintes aún más delicados cuando se revisa la línea del tiempo. En 2024, la hoy regidora aún cursaba la preparatoria. La pregunta no es retórica:

¿En qué universidad estudió una licenciatura completa, obtuvo título y cédula profesional en menos de un año? La respuesta, hasta ahora, es ninguna.

Lo más alarmante no es solo la falsedad, sino el cargo que ostenta. Olarte Bernabe tiene bajo su responsabilidad la comisión de Impulso a la Juventud, un área que debería promover el esfuerzo, la legalidad y el mérito. En cambio, el mensaje implícito es devastador: mentir funciona, inventarse credenciales abre puertas y la ley es opcional.

Este patrón no es aislado. La regidora parece seguir la ruta marcada por su líder político en Papantla, Mariano Romero González, señalado reiteradamente por presentarse como “ingeniero” cuando su formación corresponde a un nivel técnico del CONALEP. En Movimiento Ciudadano local, la inflación de títulos parece haberse convertido en práctica común, no en excepción.

La legislación es clara. El Código Penal sanciona a quien se atribuya públicamente una profesión sin contar con título o cédula, con penas de prisión, multas económicas y, tratándose de servidores públicos, destitución e inhabilitación. No se requiere ejercer la profesión: basta con ostentarse.

Aquí no hay persecución política ni guerra de narrativas. Hay hechos, registros oficiales y una conducta que exige ser investigada. La pregunta ya no es si el caso es grave, sino por qué ninguna autoridad ha actuado y quién protege a una funcionaria que comenzó su gestión mintiéndole al pueblo.

Papantla merece respuestas. Y la juventud, ejemplos reales, no títulos imaginarios.

La presunción de inocencia se respeta; la impunidad, no.

Redacción Reportaje Veracruzano

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