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¿Policía o pistolero? Elemento del IPAX exhibe abuso de poder al encañonar a civiles en Veracruz

Un conflicto vial terminó en amenaza armada; la autoridad guarda silencio mientras el uniforme queda manchado

Veracruz, Ver.— Lo ocurrido este domingo en la zona norte del puerto de Veracruz no es un simple altercado vial: es una señal de alarma sobre el uso del poder armado contra civiles. Un elemento del Instituto de la Policía Auxiliar (IPAX) fue captado amenazando con su arma de fuego a una pareja de motociclistas, en un hecho que desnuda fallas graves de control, disciplina y mando dentro de la corporación.

De acuerdo con el testimonio y los videos difundidos, el conflicto inició cuando una patrulla del IPAX estuvo a punto de provocar un accidente en las inmediaciones de Divertiplaza. Los afectados —un hombre y su pareja que circulaban en motocicleta— confrontaron al agente tras una maniobra imprudente que, presuntamente, puso en riesgo su integridad.



El uniformado, identificado como Antonio Pacheco, quien presuntamente se desempeña como jefe de servicio, detuvo la unidad en el estacionamiento del centro comercial. Lejos de asumir responsabilidad o activar un protocolo de mediación, sacó su arma de cargo y la exhibió de forma intimidante contra el motociclista. La escena fue grabada por la acompañante, ubicada a escasos metros, evidencia que obligó al agente a volver a enfundar el arma al percatarse de que estaba siendo documentado.

¿En qué manual se autoriza encañonar a un civil por un reclamo vial? ¿Quién supervisa a los jefes de servicio del IPAX y su criterio para portar un arma frente a ciudadanos desarmados?



Aunque un segundo elemento intentó desescalar la situación, el daño ya estaba consumado. La amenaza armada desató un intercambio verbal tenso;

posteriormente, ambos policías abordaron la patrulla y se retiraron. Los motociclistas continuaron grabando varias cuadras más, mientras el conductor seguía increpando a los agentes, quienes optaron por huir del escrutinio público.

El caso deja preguntas incómodas:

¿Habrá una investigación interna real o se apostará por el silencio institucional?
¿Se suspenderá preventivamente al elemento mientras se aclaran los hechos?
¿Qué garantías tiene la ciudadanía cuando un conflicto menor deriva en una amenaza con arma oficial?



La presunción de inocencia debe respetarse, sí. Pero el video existe, la intimidación fue visible y el uniforme implica una responsabilidad superior. Cuando quien porta un arma del Estado la utiliza para amedrentar, no es un incidente menor: es un abuso de poder.

La pelota está en la cancha del IPAX y de las autoridades estatales. O actúan con contundencia y transparencia, o validan con su omisión una práctica que pone en riesgo a cualquier ciudadano que se atreva a reclamar en la calle. Aquí no está en juego un pleito vial; está en juego la confianza pública y el control de quienes portan armas en nombre del Estado.

Redacción Reportaje Veracruzano

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