PT acusa “presiones”; Morena avanza y rompe la alianza rumbo a Tamiahua

Xalapa, Ver. — La alianza que alguna vez sostuvo a Morena y al Partido del Trabajo hoy se consume en una pelea sin disimulos. Ya no hay abrazos ni discursos de unidad: hay reproches, pases de factura y una ruptura anunciada. El ring está montado y los golpes, aunque verbales, ya dejan marca.
El diputado local del PT, Ramón Díaz Ávila, encendió la mecha al acusar que al menos cinco alcaldes ganados por su partido han migrado a Morena bajo presión política, particularmente —según su dicho— mediante el control de obra pública, recursos y acceso institucional durante sus administraciones.
Desde su trinchera, el legislador petista lanzó un reclamo directo: “no se vale que Morena se lleve alcaldes que ganaron por el PT”, y adelantó que no habrá alianza con Morena ni con el Verde en la elección extraordinaria de Tamiahua, una señal clara de que la fractura dejó de ser interna y se volvió pública.
Morena no ruega: avanza
Mientras el PT denuncia, Morena no retrocede. En los hechos, el partido guinda sigue consolidando poder territorial, absorbiendo estructuras municipales y capitalizando el desgaste de sus aliados. La salida reciente de la alcaldesa de El Higo, Juana María Martínez Guerrero, es apenas una ficha más en un tablero donde Morena juega a largo plazo.
Desde la óptica petista, los alcaldes no se van “por gusto”, sino por cerrazón institucional hacia gobiernos municipales del PT. Sin embargo, el movimiento de fondo revela otra realidad: Morena se ha convertido en el único eje real de gobernabilidad, y quien no orbita cerca, queda aislado.
El PT se siente cercado
Díaz Ávila negó que las presiones estén ligadas a amenazas por la cuenta pública y dijo confiar en el ORFIS, pero admitió que los alcaldes del PT tienen las puertas cerradas en secretarías clave, lo que —en la práctica— los empuja a buscar una salida política que les permita operar.
“Se sienten acorralados”, reconoció el diputado. Y ahí está el punto: Morena no empuja, atrae. No obliga, concentra. En política, eso suele ser suficiente.
Tamiahua: el primer rompimiento formal
El PT decidió ir solo en Tamiahua para evitar que su base electoral interprete una entrega política. Sin embargo, la decisión también evidencia debilidad: un partido que se repliega mientras el otro expande su influencia.
De cara a 2027, el mensaje es contundente. Aunque el PT ganó 29 alcaldías en el pasado proceso, hoy reconoce que cinco ya están en manos de Morena, y la molestia interna crece. El propio Díaz Ávila advirtió que será difícil convencer a la militancia de volver a una alianza si este escenario continúa.
Morena marca el ritmo
El anuncio del Congreso Estatal del PT el próximo 15 de febrero será clave, pero el reloj político no se detiene. Morena ya entendió que no necesita alianzas forzadas cuando el poder real fluye hacia su proyecto.
En esta pelea de gallos, el PT cacarea, reclama y acusa. Morena, en cambio, avanza en silencio, suma piezas y controla la arena. Y en política, casi siempre gana quien impone el ritmo, no quien levanta la voz.
Redacción Reportaje Veracruzano



