UN MAESTRO ACRIBILLADO, UNA CIUDAD RENDIDA: TUXPAN BAJO EL DOMINIO DE LA VIOLENCIA

Tuxpan, Ver., miércoles 7 de enero de 2026.— No fue un asalto. No fue un hecho fortuito. Fue una ejecución a sangre fría en el centro de la ciudad, a plena luz del día y frente a una zona de alta afluencia. Tuxpan volvió a ser escenario de una violencia que ya no sorprende, pero que sí acusa con crudeza el colapso de la seguridad pública.
La víctima fue identificada oficialmente como Joel Robles Hernández, de 45 años, maestro de educación especial, asesinado a balazos dentro de un establecimiento de videojuegos ubicado sobre el bulevar Independencia, entre Pípila y José Azueta.

Sujetos armados ingresaron, dispararon directamente contra él y huyeron sin oposición. No hubo persecución efectiva. No hubo detenidos. No hubo contención.
El reconocimiento del cuerpo se realizó conforme a protocolo y se inició el proceso legal para la entrega a sus familiares. La Fiscalía General del Estado confirmó la identidad y abrió una carpeta de investigación, pero hasta el cierre de esta edición no ha informado líneas claras de investigación ni avances sustantivos. El silencio institucional volvió a ocupar el lugar de las respuestas.
La escena del crimen fue acordonada por un despliegue amplio —Policía Municipal, Estatal, Ejército, Marina y Guardia Nacional— que llegó después de los disparos. La presencia fue contundente en forma, irrelevante en resultados. La pregunta es inevitable: ¿de qué sirve la militarización permanente si los homicidios se consuman con tal precisión e impunidad en el centro de la ciudad?
Este asesinato no es un punto aislado; es un capítulo más de una secuencia sostenida de ejecuciones que ha convertido a Tuxpan en un territorio vulnerable. La violencia no irrumpió de improviso: se incubó. Se toleró. Se administró con comunicados y promesas.
Bajo gobiernos municipales emanados de Morena, la ciudad no recuperó el control del territorio. Con José Manuel Pozos Castro, la omisión fue política: no hubo fortalecimiento real de la policía ni cierre efectivo de giros criminales. La inseguridad se normalizó. Hoy, ya fuera del ayuntamiento, el problema persiste donde se sembró.
Con el interinato de Jesús Fomperoza Torres, la situación se agravó. El municipio se paralizó mientras la violencia escalaba. La prevención fue relegada y la estrategia inexistente. El resultado fue una ciudad a la deriva.
La cronología reciente es contundente y desmiente cualquier narrativa de “contención”:
16 de octubre: ejecución en Rodríguez Cano.
3 de noviembre: homicidio en Cabo Rojo.
15 de noviembre: asesinato en el centro.
20 de noviembre: ejecución en Heroico Veracruz y ataque en el Puerto Pesquero.
22 de noviembre: asesinato de Francisco Espinoza en una escuela.
26 de noviembre: ataque armado en Infonavit Tulipanes.
28 de noviembre: dos hombres baleados en Petrópolis.
9 de diciembre: ejecución en la colonia Escudero.
Hoy: un maestro ejecutado en pleno bulevar Independencia.
03 de Enero: Un sujeto tiroteado hasta la muerte en la colonia El Esfuerzo
Diez episodios graves en pocos meses. Una ciudad sitiada.
El nuevo gobierno municipal, encabezado por Daniel Cortina Martínez, heredó el desastre. Es cierto. Pero también es cierto que no hay señales visibles de ruptura con las prácticas que llevaron a Tuxpan a este punto. El discurso triunfalista envejeció antes de nacer. La realidad lo desmiente con cadáveres.
El dato más inquietante permanece intacto: Marina y Ejército están presentes, y aun así la violencia continúa. O la estrategia es ineficaz, o la omisión se volvió regla. En ambos casos, el resultado es el mismo: impunidad, miedo y muertos.
La ejecución de Joel Robles Hernández expone algo más profundo que un crimen: la pérdida del monopolio de la fuerza del Estado en una ciudad clave del norte de Veracruz. Tuxpan no necesita más despliegues reactivos ni discursos reciclados. Necesita decisiones incómodas, investigación real y una estrategia que deje de llegar después de los disparos.
Porque mientras el poder político se recicla, la violencia ya gobierna las calles.
Redacción Reportaje Veracruzano



