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ÁLAMO TEMAPACHE, VERACRUZ — EJECUCIÓN EN POTRERO DEL LLANO EXPONE EL FRACASO DE LA SEGURIDAD: “NO HAY PAZ, HAY CAOS”

Potrero del Llano, Zona Norte de Veracruz.— La madrugada de este martes 3 de febrero de 2026, la violencia criminal volvió a cobrar una víctima en el norte del estado. Carlos Santiago Manuel, de 26 años, empleado de una tienda de abarrotes en la comunidad de Potrero del Llano, fue ejecutado tras ser sacado a la fuerza de su domicilio por un comando armado que actuó con absoluta impunidad.

Los hechos ocurrieron alrededor de la medianoche, en un inmueble ubicado en la calle Ciprés, esquina con Acacia, en la colonia La Unión, perteneciente al ejido Alazán. De acuerdo con el testimonio de una familiar, al menos siete hombres armados, con el rostro cubierto, arribaron al lugar a bordo de dos camionetas blancas, forzaron la entrada de la vivienda y sacaron violentamente a la víctima.

Carlos Santiago intentó huir, pero fue alcanzado metros adelante y ejecutado con disparos de arma de fuego, cuyo estruendo confirmó el crimen ante vecinos aterrados.

A pesar de la brutalidad del ataque y de que se trata de un joven trabajador —empleado de una tienda de abarrotes y también dedicado al servicio de taxi— hasta el momento no hay detenidos, ni información oficial clara sobre posibles líneas de investigación o vínculos con grupos delictivos. Personal ministerial y peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) acudieron al sitio para realizar las diligencias correspondientes, pero la respuesta institucional frente a este crimen permanece opaca y sin resultados visibles.

Impunidad y miedo en tiempos del “bienestar”
Este homicidio se suma a una cadena de ataques armados sin resolver que han marcado al norte de Veracruz en los últimos meses, con comerciantes y civiles como víctimas recurrentes. En años recientes, Álamo y sus comunidades aledañas han sido escenario de múltiples ejecuciones y atentados, sin que las investigaciones arrojen resultados contundentes ni responsables ante la justicia.

El crimen ocurre, además, en los llamados “tiempos del bienestar”, una narrativa oficial que promete paz y progreso, pero que en la realidad contrasta con disparos, sangre e impunidad. La ausencia de operativos eficaces y de detenciones en casos similares ha profundizado el hartazgo social y el miedo colectivo.

¿Un patrón de terror impune?

La ejecución de Carlos Santiago revive la memoria de otros hechos violentos registrados en Álamo Temapache y localidades cercanas, donde los ataques armados contra comerciantes y ciudadanos comunes se han vuelto recurrentes. Todo ello evidencia la incapacidad de las autoridades para garantizar seguridad en una región que debería ser un corredor de tranquilidad, no un territorio tomado por el crimen.

Vecinos y pobladores describen un ambiente de miedo permanente, donde la violencia dejó de ser un hecho aislado para convertirse en parte de la vida cotidiana. Señalan que, pese a reiterados reportes ante la Fiscalía y la Secretaría de Seguridad Pública, los grupos criminales continúan operando con total libertad.

Exigen justicia y una respuesta real

Familiares, amigos y habitantes de la comunidad exigen resultados concretos, no discursos: detenciones, esclarecimiento del crimen y políticas de seguridad que funcionen. La ejecución de un joven trabajador dentro de su propio entorno evidencia una crisis de seguridad que está erosionando el tejido social y económico del norte veracruzano.

Hasta ahora, no se han informado avances sustanciales en la investigación, ni se han reportado personas detenidas, lo que refuerza la percepción de impunidad y abandono institucional.

Este medio dará seguimiento puntual al caso y exigirá transparencia en las diligencias de la FGE, así como respuestas claras de las autoridades estatales y federales sobre la estrategia de seguridad en el norte de Veracruz.

Redacción Reportaje Veracruzano

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