Madrugada fatal en la México–Tuxpan: un guardia nacional pierde la vida entre fierros retorcidos

La noche aún no terminaba y el asfalto guardaba silencio cuando, a las 3:50 de la madrugada, la carretera México–Tuxpan se convirtió en escenario de una tragedia. A la altura del paraje conocido como La Roquita, en el tramo Poza Rica–Tihuatlán, el estruendo de un impacto brutal rompió la calma y marcó el final de una vida.
Una camioneta Nissan tipo estaquitas, cabina azul y carrocería blanca, avanzaba sobre la cinta asfáltica cuando se estrelló violentamente contra la parte trasera de un camión tipo rabón Dina-500, cargado con más de diez toneladas de verduras. El golpe fue seco, devastador. No hubo margen para la reacción ni para la suerte.

De acuerdo con los primeros indicios, la camioneta circulaba presuntamente a exceso de velocidad y terminó impactándose contra la esquina posterior derecha del camión, que en ese momento intentaba orillarse. El resultado fue inmediato: la Nissan quedó convertida en un amasijo de fierros, atrapando entre sus restos al conductor.
El hombre al volante era un elemento activo de la Guardia Nacional, quien se encontraba en su día de descanso. La muerte fue instantánea. Cuando arribaron las unidades de emergencia, nada había ya por hacer. El cuerpo permanecía inmóvil, prensado, como testigo silencioso de la violencia del impacto.
Mientras tanto, el conductor del camión involucrado optó por huir. Al percatarse de la magnitud del accidente, abandonó la unidad y desapareció en la oscuridad, dejando atrás la carga, el vehículo y una escena marcada por la tragedia. La circulación fue cerrada durante varios minutos, mientras la vía se llenaba de luces intermitentes, patrullas y miradas incrédulas.

Elementos de la Guardia Nacional, división Caminos, arribaron poco después para tomar conocimiento de los hechos. Esta vez no solo como autoridad vial, sino también como compañeros caídos en duelo. Se activaron los protocolos correspondientes y se dio aviso a la Fiscalía, que envió personal forense para realizar las diligencias y el levantamiento del cuerpo.
Paralelamente, se inició la búsqueda del operador del camión, ahora considerado pieza clave para esclarecer las responsabilidades de un accidente que enluta a una corporación y suma una vida más a la estadística implacable de las carreteras veracruzanas.
En la México–Tuxpan, donde el tránsito pesado y la velocidad conviven a diario con el riesgo, la madrugada volvió a cobrar factura. Y esta vez, el precio fue demasiado alto.
Por: Marco Antonio Palmero Alpirez
Redacción Reportaje Veracruzano



