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Orizaba bajo fuego: El maquillaje de Chahín Kuri no tapa las balas en el Centro

Mientras el alcalde presume desayunos con celebridades, la inseguridad exhibe las carencias de una policía «modelo» que solo existe en el discurso oficial

Orizaba, Ver. – La narrativa de la “ciudad más segura” se desmorona a balazos. Mientras el alcalde Hugo Chahín Kuri intenta sostener una fachada de orden y paz para el turismo, la realidad en el corazón de la ciudad dicta una sentencia distinta. El reciente ataque armado en el bar “Bar 8”, en plena zona centro, no es un hecho aislado, sino la confirmación de que la seguridad en Orizaba es un producto de marketing que no protege a sus ciudadanos.

El despliegue de corporaciones federales tras el atentado solo sirvió para acordonar el miedo. Un sujeto armado entró, disparó y escapó con total impunidad, evidenciando que los anillos de seguridad y la millonaria inversión en videovigilancia son, en la práctica, inoperantes. La ciudadanía se pregunta: ¿De qué sirven las cámaras si los delincuentes entran y salen del primer cuadro de la ciudad como si no existieran?



Frivolidad en el poder: Desayunos con estrellas y crisis en las calles

Resulta insultante para el orizabeño de a pie que, mientras la inseguridad golpea el patrimonio y la integridad de las familias, el edil Hugo Chahín prefiera los reflectores de la farándula. Recientemente, Chahín presumió con bombo y platillo un desayuno con el cantante Carlos Rivera, proyectando una imagen de «Ciudad Sonriente» que contrasta violentamente con el clima de zozobra que se vive en los comercios locales. Esta desconexión entre la agenda de «relaciones públicas» del alcalde y la urgencia de la seguridad pública revela una gestión de prioridades invertidas.

Inestabilidad en el mando: El fallido experimento de la Policía Municipal

El discurso de la «policía ideal» se cae por su propio peso ante la evidente crisis de liderazgo en la corporación. Es imposible ignorar el reciente escándalo del Capitán Alfredo Álvarez Valenzuela, quien fue nombrado Director de Seguridad Pública a pesar de sus polémicos antecedentes y cuestionamientos de colectivos. Sin embargo, en un movimiento que huele a control de daños, Chahín terminó moviéndolo al puesto de «asesor» apenas días después de su nombramiento.

Esta inestabilidad en los mandos, sumada al constante cambio de coordinadores y directores, deja a la tropa sin una estrategia clara y a la ciudadanía a merced de la delincuencia. Los balazos de esta semana son el eco de una crisis de gestión que ya no se puede ocultar detrás de un eslogan de «Pueblo Mágico». Si la seguridad es solo para la foto, entonces el gobierno de Hugo Chahín le ha fallado a lo más importante: la tranquilidad de los orizabeños.

Redacción Reportaje Veracruzano

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