Robo a vecino de la gobernadora Rocío Nahle expone grietas en la seguridad de Boca del Río

La aparente calma de uno de los sectores residenciales más exclusivos de la zona conurbada Veracruz–Boca del Río se vio abruptamente interrumpida la tarde del domingo, cuando un grupo de delincuentes ingresó al fraccionamiento privado Lomas del Dorado y perpetró robos en varias viviendas, provocando alarma entre los residentes.
El hecho cobra especial relevancia debido a que Lomas del Dorado se ubica a escasos metros del residencial El Dorado, zona donde se encuentra la residencia vinculada públicamente con la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, lo que ha convertido el caso en un asunto de interés político y social.
De acuerdo con reportes policiacos, los sujetos lograron vulnerar los accesos del fraccionamiento, pese a tratarse de un complejo con seguridad privada y control de ingreso. Tras el reporte de los robos, elementos de la Policía Municipal, Policía Estatal y fuerzas federales acudieron al sitio, desplegando un operativo de revisión y acordonamiento en las áreas afectadas.
Hasta el momento, las autoridades no han informado de manera oficial cuántas viviendas fueron robadas ni el monto total de lo sustraído, y tampoco se reportan personas detenidas o lesionadas. Sin embargo, vecinos del fraccionamiento señalaron que varias casas presentaban signos de forzamiento y desorden, evidenciando la magnitud del atraco.
El incidente ha generado inquietud entre los residentes de la zona, quienes cuestionan cómo fue posible que un grupo delictivo actuara con tal facilidad en un sector considerado de alta seguridad, y más aún en un entorno inmediato a un área donde se presume existe vigilancia reforzada por razones institucionales.
Aunque la gobernadora Rocío Nahle ha sostenido públicamente que la vivienda ubicada en el residencial El Dorado no es de su propiedad, sino rentada, la cercanía del robo con su lugar de residencia vuelve a colocar en el centro del debate la eficacia de las estrategias de seguridad, no solo para funcionarios de alto nivel, sino para la ciudadanía en general.
El caso deja al descubierto una realidad incómoda: la inseguridad ya no distingue entre colonias populares y fraccionamientos de alta plusvalía, y plantea una pregunta inevitable para las autoridades responsables de la seguridad en la zona conurbada:
Si esto ocurre en los alrededores del poder,
¿qué puede esperar el resto de la población?
Redacción Reportaje Veracruzano



