Corrupción

Despensas “selectivas” en Ixhuatlancillo: Críticas por entrega que parece más club privado que apoyo social

Ciudadanos cuestionan la falta de convocatoria pública y señalan que los apoyos terminan concentrados entre allegados y recomendados del Ayuntamiento.


Lo que debería ser un programa de beneficio social se transformó en un episodio de opacidad y favoritismo en el municipio de Ixhuatlancillo. Habitantes de diversas comunidades han alzado la voz para denunciar que la reciente entrega de despensas se manejó bajo un esquema de «compadrazgo», dejando fuera a las familias que realmente lo necesitan pero que no forman parte del círculo cercano a la administración municipal.

La indignación creció cuando ciudadanos que acudieron a solicitar información fueron despachados con la respuesta de que «las listas ya estaban cerradas» o que simplemente «no hubo registro». El reclamo generalizado apunta a la ausencia de una convocatoria pública y transparente, un contraste absoluto con la costumbre del gobierno local de difundir hasta el más mínimo evento con transmisiones en vivo y videos en redes sociales.

En el centro de la polémica aparece el nombre de José Manuel González Nicolás, alcalde de Ixhuatlancillo, a quien la población le reprocha la falta de canales oficiales de información. Según versiones de los propios vecinos, el acceso al beneficio pareció funcionar como una «membresía exclusiva»: si no conocías a alguien dentro de la estructura municipal, simplemente no existías para el padrón.

“Parece que la despensa traía filtro de amistad”, ironizó uno de los afectados, mientras otros calificaron el proceso como una «reunión familiar ampliada» pagada con recursos públicos. Hasta el momento, el Ayuntamiento de Ixhuatlancillo ha guardado silencio, sin emitir una explicación clara sobre los criterios de selección o por qué el registro se realizó prácticamente en la clandestinidad.

La crítica ciudadana no cede, pues el trasfondo no es solo la entrega del insumo, sino el atropello al principio de equidad. En Ixhuatlancillo, la ayuda social parece haberse convertido en un botín político para premiar lealtades, mientras la necesidad real sigue esperando en la puerta.

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