EJECUCIÓN DOBLE EN CAPOACÁN: MADRE E HIJO ACRIBILLADOS EN SU PROPIA CASA MIENTRAS LA IMPUNIDAD SIGUE GOBERNANDO MINATITLÁN

Minatitlán, Veracruz.– La violencia volvió a irrumpir sin pudor en el sur del estado. La noche del pasado sábado, un comando armado ejecutó de manera directa y despiadada a una mujer y a su hijo dentro de su vivienda en la congregación de Capoacán, en un hecho que vuelve a exhibir la fragilidad de la seguridad en las zonas rurales de Minatitlán.
El ataque se registró sobre el camino
Capoacán–Nuevo Atoyac, frente al río Coatzacoalcos. De acuerdo con reportes iniciales difundidos por el portal Contacto Informativo, los agresores —quienes se desplazaban en motocicletas— llegaron hasta el domicilio y llamaron por su nombre a las personas que se encontraban dentro, un detalle que apunta a una agresión directa y previamente dirigida.
Cuando las víctimas salieron al corredor de la vivienda, fueron recibidas a balazos. La ráfaga fue letal. Ambos murieron prácticamente en el lugar, sin oportunidad de recibir auxilio.
De manera extraoficial, fueron identificados como Leyda Sánchez Enrique y Ricardo Sánchez Sarabia, madre e hijo.
Movilización tardía, asesinos prófugos
Tras el reporte ciudadano, corporaciones policiacas y fuerzas federales se movilizaron a la zona rural, acordonaron el área y dieron paso a Servicios Periciales para el levantamiento de indicios. Los cuerpos fueron trasladados al Servicio Médico Forense.
Mientras tanto, los responsables simplemente se esfumaron.
Según la información disponible, los sicarios huyeron con rumbo a Nuevo Atoyac, lo que detonó un operativo en caminos rurales cercanos. El resultado, hasta ahora, es el mismo libreto que se repite con alarmante frecuencia en Veracruz: ningún detenido y ningún móvil confirmado.
Una línea de investigación que incomoda
Fuentes extraoficiales han señalado que el inmueble donde ocurrió la ejecución presuntamente era utilizado como punto de resguardo de migrantes antes de su traslado hacia Hidalgotitlán. Esta versión no ha sido confirmada oficialmente por la Fiscalía, pero ya forma parte de las líneas de investigación.
De confirmarse, el caso podría escalar de un doble homicidio a un episodio vinculado con redes de tráfico de personas que operan en la región sur, una zona históricamente golpeada por la violencia y la presencia de grupos criminales.
Minatitlán: la herida que no cierra
Lo ocurrido en Capoacán no es un hecho aislado; es otro síntoma de un territorio donde los grupos armados siguen moviéndose con inquietante facilidad por caminos rurales, entrando y saliendo de comunidades sin ser interceptados.
La ejecución de madre e hijo dentro de su propio hogar vuelve a colocar sobre la mesa preguntas incómodas:
¿Quién controla realmente los corredores rurales del sur?
¿Por qué los ataques dirigidos siguen consumándose con precisión quirúrgica?
¿Cuántos operativos más terminarán sin detenidos?
Por ahora, en Capoacán quedan dos vidas truncadas, una familia destrozada y una comunidad que vuelve a dormir con miedo.
La Fiscalía mantiene abiertas las investigaciones. La justicia, como en muchos otros casos en Veracruz, sigue en deuda.
Redacción Reportaje Veracruzano



