EL CÁRTEL DE LAS «OBRAS PATITO»: simulaciones al vapor, maquinaria fantasma y el descarado saqueo de Coatzintla
CON CINTAS ROTAS Y MAQUINARIA ANÓNIMA. El gobierno de Jorge Alanís disfraza el desvío de recursos mediante obras públicas innecesarias, ejecutadas sin normas de seguridad y con personal sin experiencia.
Por: Juan Pérez (Corresponsal)
Coatzintla, Ver. — En Coatzintla, el asfalto roto y el escombro apilado se han convertido en el monumento oficial a la corrupción. Lo que la administración de Jorgito Alanís presume en sus redes como «progreso», en la calle se respira como un fraude monumental. Hoy, el municipio está secuestrado por una epidemia de obras al vapor, innecesarias y mal ejecutadas, cuyo único propósito no es el bienestar social, sino facilitar y justificar el desvío del dinero que sale del bolsillo de todos los mexicanos.

Maquinaria fantasma y cuadrillas improvisadas
Basta caminar por cualquier calle intervenida para notar el modus operandi de este saqueo a plena luz del día. Las obras son ejecutadas con maquinaria sin razón social, tractores y retroexcavadoras anónimas que operan en la opacidad total, ocultando deliberadamente a qué empresas (presuntamente fantasmas y de amigos del poder) se les están asignando los millonarios contratos directos.
A esto se suma la alarmante falta de profesionalismo. En lugar de ingenieros y obreros calificados, vemos a personal carente de experiencia, improvisando sobre la marcha. Las normas de construcción son letra muerta en Coatzintla.
El peligro como Política Pública
La irresponsabilidad de estas «obras patito» rebasa lo financiero y atenta contra la vida misma de los coatzintecos. Las zanjas se abren sin ton ni son, dejadas a la intemperie por días o semanas con nulas medidas de seguridad.

Sin señalización adecuada: Unas cuantas cintas amarillas rotas o mallas naranjas tiradas en el lodo son la única advertencia para automovilistas y peatones.
Sin equipo de protección: Trabajadores laborando sin cascos, sin chalecos reflejantes y sin protocolos de contención, arriesgando su integridad física por la prisa de simular trabajo.
El negocio de romper por romper
¿Por qué destruir una calle que aún era funcional? ¿Por qué abrir y cerrar el mismo tramo de drenaje tres veces en un año? La respuesta es el desvío de recursos.
Estas obras innecesarias son la cortina de humo perfecta. Cada metro cúbico de tierra removida y cada kilo de asfalto mal puesto representan facturas infladas. Las «obras patito» son el mecanismo ideal para comprobar gastos millonarios ante las auditorías, mientras el trabajo real se desmorona con la primera lluvia. Es un esquema parasitario: crean un problema que no existía, simulan arreglarlo con materiales de ínfima calidad, y se embolsan la diferencia.

Ya Basta de robar en despoblado
El cinismo ha llegado a un punto de quiebre. El gobierno municipal se está burlando en la cara de los contribuyentes, entregando trabajos que parecen una broma de mal gusto, mientras presumen una «austeridad» que solo aplica para el pueblo, nunca para sus propios bolsillos.
Pero la responsabilidad también recae en nosotros. Ya basta de burlarse del pueblo, pero también, ya basta de dejarse robar a ojos vistos. La apatía ciudadana es el cemento con el que están fraguando su riqueza. Si los Coatzintecos continúan transitando por estas calles destrozadas en silencio, esquivando los baches y los escombros con resignación, el saqueo nunca se detendrá. Es hora de exigir auditorías reales, empresas con registro y obras que dignifiquen, no que avergüencen.



