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SECUESTRO A METROS DE LA COMANDANCIA: POZA RICA BAJO EL DESPRESTIGIO DE SU PROPIA POLICÍA

Poza Rica, Ver.— La noche de este miércoles 11 de marzo de 2026 volvió a desnudar, sin maquillaje ni discursos oficiales, la frágil realidad de la seguridad en Poza Rica. Una mujer fue secuestrada violentamente en su propio domicilio, donde además operaba su molino de nixtamal y una pequeña tortillería, en un hecho que ha generado indignación y miedo entre vecinos que presenciaron la escena.

El crimen ocurrió frente a su vivienda, cuando la víctima se encontraba en una verdulería cercana. De acuerdo con testimonios, dos vehículos arribaron repentinamente, uno de ellos una camioneta blanca, de la cual descendieron varios sujetos armados con equipo táctico y vestimenta tipo militar.



Los individuos comenzaron a gritar y a intentar someter a la mujer. En un intento desesperado por salvarse, la víctima corrió hacia su casa, pero los agresores la persiguieron hasta el interior del domicilio, de donde la sacaron por la fuerza para llevársela con rumbo desconocido.

La escena dejó a los vecinos paralizados. Minutos después, entre el miedo y la impotencia, llamaron al número de emergencias 911. La respuesta institucional llegó tarde y en modo reactivo: al sitio arribaron elementos de la Policía Municipal, Policía Estatal, Marina y Ejército Mexicano, quienes únicamente pudieron resguardar el área después de consumado el delito.

Sin embargo, lo que vuelve este caso todavía más alarmante es el contexto geográfico del crimen: el secuestro ocurrió a apenas unas cuadras de la comandancia de la Policía Municipal de Poza Rica.

La policía hizo rondines pero no encontraron nada.

Sí, a metros de donde supuestamente se vigila la seguridad de la ciudad.

La pregunta que hoy recorre las calles es inevitable: ¿cómo puede ocurrir un secuestro armado con total impunidad tan cerca del corazón operativo de la policía?

El señalamiento inevitable cae sobre el mando actual de la corporación municipal, encabezada por el comandante Edgar Castro, alias “Milhouse”, quien se aproxima ya a su primer trimestre al frente de la comandancia sin que, hasta ahora, existan resultados visibles en materia de seguridad.

Edgar Castro «Milhouse» no ha podido dar resultados en materia de seguridad en Poza Rica.



Mientras las autoridades presumen operativos, discursos y patrullajes, la realidad golpea con crudeza: los delincuentes operan con logística, armas y aparente coordinación, mientras las corporaciones llegan únicamente a levantar el polvo de los hechos consumados.

Este secuestro no es solo un delito más.

Es un golpe directo a la credibilidad de la seguridad pública en Poza Rica.

De este lugar fue secuestrada la dueña de la tortillería.



Porque cuando una mujer puede ser arrancada de su propia casa por hombres armados a escasos minutos de la policía, el mensaje que queda flotando en el aire es brutal:

En Poza Rica, los criminales parecen moverse con más libertad que la propia autoridad.
Hoy una familia vive la angustia de no saber dónde está su ser querido.

Hoy una colonia vive con miedo.

Y hoy la ciudad vuelve a preguntarse, con rabia y desesperación:

¿Quién está realmente al mando de la seguridad en Poza Rica?

Redacción Reportaje Veracruzano

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