TRES VALLES ENTRE EL DESENCANTO Y EL RIDÍCULO: EN 75 DÍAS, JUAN JOSÉ GALLEGOS CÁRCAMO PASA DE ALCALDE A “OJO ALEGRE” DEL PUEBLO

Tres Valles, Ver.— En apenas 75 días de gobierno, el alcalde morenista Juan José Gallegos Cárcamo ya enfrenta un fenómeno político poco común: el desencanto acelerado de la ciudadanía, la pérdida de respeto público y una lluvia de críticas que lo han colocado —según señalan habitantes— más cerca del ridículo político que de la conducción seria de un municipio que atraviesa momentos complejos.
La comparación es inevitable. Cuando la población de Tres Valles pensaba que difícilmente podía enfrentar un escenario peor tras el cuestionado gobierno de la exalcaldesa Zulema Aguilar García, el arribo de Gallegos Cárcamo prometía una nueva etapa. Sin embargo, la luna de miel política duró menos de tres meses.
Hoy, en calles, cafés y redes sociales del municipio, al alcalde ya no se le menciona con el respeto que debería acompañar a la investidura del cargo. Los propios habitantes le han colocado un apodo que retrata el deterioro de su imagen pública: “el ojo alegre”, mote que circula entre burlas y comentarios que reflejan el desencanto ciudadano.
Un gobierno sin rumbo
Las críticas que emergen desde diversos sectores coinciden en un punto: la percepción de un gobierno sin dirección.
De acuerdo con voces políticas locales y ciudadanos inconformes, el alcalde ha mostrado frialdad frente a las demandas sociales, falta de cercanía con la gente y una preocupante ausencia de liderazgo en la conducción administrativa del municipio.
La inconformidad no sólo proviene del pueblo.
Liderazgos políticos locales también han comenzado a tomar distancia, cuestionando la forma en que se está integrando el aparato municipal.
Uno de los señalamientos más repetidos es que el Ayuntamiento estaría plagado de funcionarios provenientes de otros municipios, perfiles que, según denuncian actores políticos de la región, carecen de arraigo en Tres Valles y poco o nada aportan al desarrollo del gobierno local.
El costo político del descrédito
En política, el respeto ciudadano es capital. Y cuando se pierde en los primeros meses de gestión, la recuperación suele ser difícil.
Para muchos habitantes, el problema ya no es sólo la inexperiencia administrativa. Lo que realmente preocupa es la imagen de frivolidad e improvisación que rodea al alcalde, un fenómeno que ha terminado por erosionar la credibilidad institucional del gobierno municipal.
Tres Valles, un municipio con retos históricos en materia económica, social y administrativa, no puede darse el lujo de otro gobierno errático, advierten analistas locales.
Un municipio cansado de improvisaciones
La sensación que flota en el ambiente político es clara: Tres Valles viene arrastrando administraciones que han dejado heridas profundas en la vida pública del municipio.
Cada nuevo gobierno llega con promesas de cambio, pero la percepción ciudadana es que la cadena de malas decisiones continúa repitiéndose.
Y en ese contexto, la figura del alcalde Juan José Gallegos Cárcamo comienza a cargar con un peso político peligroso: ser visto por su propio pueblo no como la solución, sino como un nuevo problema.
Apenas han pasado 75 días de administración. Pero en Tres Valles, para muchos ciudadanos, el reloj político del alcalde ya comenzó a correr en su contra.
Redacción Reportaje Veracruzano



