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Conagua advierte posible regreso de El Niño en verano 2026; Veracruz podría enfrentar más calor y menos lluvias

Xalapa, Ver.— Mientras gran parte del país observa con atención el comportamiento del clima rumbo a la temporada de lluvias y ciclones, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) encendió una señal de alerta moderada: existe la posibilidad de que durante el verano de 2026 se desarrolle un evento de El Niño, fenómeno que podría traducirse en temperaturas más elevadas, menor humedad y una reducción importante en las precipitaciones.

La advertencia fue dada a conocer por Jessica Luna Lagunes, jefa del Proyecto de Meteorología del Organismo de Cuenca Golfo Centro de Conagua, quien explicó que actualmente las condiciones atmosféricas permanecen en fase neutra, es decir, sin la presencia consolidada ni de El Niño ni de La Niña.
Sin embargo, los modelos meteorológicos internacionales ya muestran una tendencia clara: el océano Pacífico comienza a registrar un calentamiento progresivo, una señal que suele anteceder la formación de El Niño.

“Se está previendo que las aguas empiecen a calentar, entonces va a surgir este evento de El Niño”, explicó la especialista.

Pese a ello, Conagua insistió en que aún no existe certeza sobre la intensidad que podría alcanzar este fenómeno y pidió evitar caer en alarmismos o en términos mediáticos sin sustento técnico, como el llamado “súper Niño”.

Luna Lagunes fue enfática al señalar que dicha clasificación no existe oficialmente dentro de los parámetros meteorológicos reconocidos por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), organismo de referencia internacional en la materia.

“La NOAA solamente maneja un Niño débil, moderado, fuerte o muy fuerte”, puntualizó.

Actualmente, los escenarios de predicción apenas arrojan una probabilidad de hasta 20 por ciento de que pudiera desarrollarse un evento de El Niño muy fuerte, por lo que cualquier afirmación categórica sería prematura.

“No hay nada certero, todo son probabilidades”, subrayó.

De consolidarse este patrón climático, Veracruz podría enfrentar un verano particularmente complejo: aumento en las temperaturas, disminución de lluvias, menor humedad ambiental y una alteración en la actividad ciclónica.

Paradójicamente, aunque muchas personas asocian El Niño con tormentas severas, en la región del Atlántico, Golfo de México y Caribe suele ocurrir lo contrario: disminuye la formación de ciclones tropicales. En el Pacífico, por su parte, estos sistemas tienden a desplazarse más hacia el norte y alejarse de las costas.

La diferencia entre ambos fenómenos radica en la temperatura del océano: El Niño implica un calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial, mientras que La Niña representa un enfriamiento de esas mismas aguas.

Para Veracruz, donde la agricultura, el abasto de agua y la prevención de incendios forestales dependen en gran medida del comportamiento climático, cualquier variación puede convertirse en un factor de alto impacto económico y social.

Por ahora, la recomendación de Conagua no es el pánico, sino la vigilancia constante. Porque en materia climática, el verdadero peligro no siempre está en lo extraordinario, sino en ignorar las señales tempranas.

Redacción Reportaje Veracruzano

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