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DEL ESCRITORIO AL ABUSO: SEÑALAN A DIRECTOR DE DESARROLLO URBANO DE TUXPAN POR PRESUNTO HOSTIGAMIENTO Y AGRESIÓN SEXUAL BAJO PROMESA DE EMPLEO

Una denuncia que sacude los cimientos del poder municipal en Tuxpan ha sido formalmente presentada ante la Fiscalía Especializada en delitos contra las mujeres, feminicidio, familia y trata de personas del VI Distrito Judicial con sede en Poza Rica. En el centro de la acusación se encuentra el director de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Tuxpan, Irad Ángeles Mendoza, señalado por hechos que podrían constituir el delito de abuso sexual y otras conductas que atentan contra la dignidad, integridad y libertad sexual de una mujer.

La víctima, identificada bajo las iniciales P.H.G., acudió ante la autoridad ministerial para relatar una secuencia de hechos que, de confirmarse, exhibirían no solo una conducta individual reprobable, sino un posible abuso de poder con tintes de manipulación laboral.

De acuerdo con su testimonio, el pasado 29 de marzo de 2026 recibió una llamada telefónica del funcionario, quien le propuso una supuesta oportunidad de trabajo dentro del Ayuntamiento de Tuxpan. Bajo ese contexto, ambos acordaron reunirse ese mismo día, a las 19:00 horas, en Plaza Garibaldi de Poza Rica.

Lo que comenzó como una aparente entrevista laboral derivó —según la denuncia— en una situación de incomodidad, presión y agresión. La denunciante refiere que, tras subir a la camioneta del funcionario para conversar sobre el empleo, el tema laboral fue abruptamente desplazado por preguntas personales de carácter invasivo: su estado civil, su situación sentimental. Cuestionamientos que, lejos de construir una relación profesional, marcaron —según su versión— el inicio de una conducta inapropiada.

La narrativa escala en gravedad cuando la víctima asegura que el funcionario comenzó a insinuar propuestas de índole personal, sugiriendo trasladarse a un lugar “más privado” para continuar la conversación. Durante el trayecto, al pasar frente a un motel identificado como “El Secreto”, el denunciado habría insinuado ingresar al sitio, con una actitud descrita como lujuriosa y completamente ajena a cualquier contexto laboral.

La negativa de la mujer fue inmediata. Sin embargo, lejos de respetar su decisión, el funcionario —según la denuncia— reaccionó con agresividad, profiriendo insultos y expresiones denigrantes, evidenciando una conducta que la víctima describe como hostigamiento y dominación.

Ante estos hechos, la denunciante ha solicitado formalmente que se le reconozca como víctima, que se le otorguen medidas de protección urgentes y que se activen de inmediato las diligencias correspondientes para esclarecer lo ocurrido.

Este caso abre una interrogante incómoda pero necesaria: ¿cuántas veces el poder institucional se ha utilizado como herramienta de coacción disfrazada de oportunidad laboral? La denuncia no solo apunta a una persona, sino que pone bajo la lupa la integridad de las estructuras públicas donde la línea entre servicio y abuso parece, en ocasiones, peligrosamente difusa.

Hasta el momento, el funcionario señalado no ha emitido postura pública respecto a los señalamientos. En tanto, corresponde a las autoridades investigar con rigor, garantizando el debido proceso y la presunción de inocencia, pero sin minimizar la gravedad de una acusación que, de ser acreditada, evidenciaría un acto profundamente lesivo contra la dignidad humana.
La justicia, en este caso, no solo debe llegar: debe ser ejemplar.

Redacción Reportaje Veracruzano

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