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Entre Sevilla y San Lázaro: Bertha Ahued pide licencia tras la polémica de la “preboda” millonaria

Xalapa, Ver.— En medio del ruido político y mediático generado por versiones que la vincularon con una ostentosa preboda celebrada en Sevilla, España, la diputada local de Morena, Bertha Rosalía Ahued Malpica, solicitó licencia temporal para separarse de sus funciones legislativas durante 15 días, una decisión que inevitablemente alimentó la conversación pública sobre el caso.

La petición fue formalizada mediante el oficio número 148/2026, fechado el pasado 24 de abril, y aprobada por el Congreso del Estado por obvia resolución. De acuerdo con el documento oficial, la legisladora estará ausente del 1 al 15 de mayo, periodo en el que su suplente, María Uscanga Hernández, asumirá las responsabilidades parlamentarias correspondientes.

La licencia llega apenas días después de que distintas publicaciones difundieran versiones sobre una supuesta preboda celebrada en el marco de la Feria de Sevilla 2026, evento que habría reunido a cerca de 250 invitados y cuyo costo estimado habría oscilado entre 6.7 y 7 millones de pesos, una cifra que desató cuestionamientos públicos por el contraste entre el discurso de austeridad de la llamada Cuarta Transformación y el presunto despliegue de lujo.

Aunque no existe un pronunciamiento oficial que vincule directamente la licencia con esta controversia, la coincidencia temporal ha sido suficiente para que el tema escale políticamente.

Ahued Malpica respondió a los señalamientos desde sus redes sociales, rechazando tajantemente las acusaciones y asegurando que se trata de una campaña de desprestigio impulsada por intereses políticos.

“Al parecer soy muy importante para algunos pseudo periodistas. Una cosa es informar y otra mentir, denigrar y añadir de su cosecha. Son tan obvios los que están detrás de esta campaña; se ve que mi incursión en la política les duele”, expresó.

La legisladora sostuvo que quien realmente contrajo matrimonio fue su sobrina y afirmó que los gastos del evento fueron cubiertos por ella, deslindándose así de cualquier responsabilidad financiera en la celebración. Además, defendió su legitimidad política y recordó el respaldo electoral obtenido en el distrito 14.

Sin embargo, más allá de la explicación personal, el episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente en la vida pública veracruzana: la delgada línea entre la vida privada de los funcionarios y la exigencia de congruencia política cuando se representa a un movimiento que ha hecho de la austeridad una bandera moral.

Porque en política, especialmente en tiempos de escrutinio digital permanente, no basta con decir que no fue tu fiesta; también hay que convencer de que no fue tu símbolo.

Redacción Reportaje Veracruzano

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