Poza Rica, Veracruz. — En una ciudad marcada por tensiones persistentes en materia de seguridad, trabajadores del sector salud salieron a las calles para exigir garantías mínimas para ejercer su labor, así como el esclarecimiento de la muerte del doctor Montero, un caso que ha sacudido a la comunidad médica local.
La manifestación, integrada en su mayoría por médicos, enfermeras y personal hospitalario, no solo fue un acto de duelo colectivo, sino también una expresión de hartazgo. Los participantes advirtieron que el homicidio del profesionista no es un hecho aislado, sino un reflejo de las condiciones de riesgo bajo las cuales operan diariamente.

“Trabajamos para salvar vidas, pero no tenemos certeza de que la nuestra esté protegida”, señalaron algunos de los asistentes, quienes coincidieron en que la inseguridad ha dejado de ser una preocupación abstracta para convertirse en una amenaza concreta en su entorno laboral.
El caso del doctor Montero ha amplificado una demanda que, según los manifestantes, ha sido ignorada durante años: la necesidad de protocolos efectivos de protección para el personal sanitario, especialmente en zonas donde la violencia ha ido en aumento. La exigencia central es clara: justicia sin dilaciones y acciones tangibles que prevengan nuevos episodios.

Hasta ahora, las autoridades estatales no han ofrecido detalles concluyentes sobre el avance de las investigaciones, lo que ha alimentado la desconfianza entre los trabajadores del sector. Los manifestantes insistieron en que cualquier omisión o retraso en el proceso podría interpretarse como una señal de impunidad.

Más allá del caso específico, la protesta puso en evidencia un problema estructural: la vulnerabilidad de quienes sostienen el sistema de salud en contextos adversos. En Poza Rica, como en otras regiones del país, el ejercicio de la medicina parece transitar entre la vocación de servicio y la exposición constante al riesgo.

El llamado, reiterado en consignas y pancartas, fue dirigido a todos los niveles de gobierno: garantizar seguridad no solo como una promesa institucional, sino como una condición indispensable para preservar la vida de quienes, paradójicamente, dedican la suya a cuidar la de otros.
Redacción Reportaje Veracruzano

