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Menores al volante terminan dentro de propiedad privada en Poza Rica; accidente exhibe imprudencia y presuntas maniobras para evadir responsabilidades

Poza Rica, Ver.— Lo que pudo convertirse en una tragedia terminó únicamente en daños materiales, pero volvió a encender la alarma sobre una práctica tan común como peligrosa: menores de edad conduciendo vehículos sin la preparación ni la responsabilidad necesaria.

La noche de este viernes, dos adolescentes de aproximadamente 16 y 17 años protagonizaron un aparatoso accidente en la colonia Tepeyac, luego de perder el control de un automóvil Volkswagen Jetta color azul sobre la esquina de la calle Zaragoza con la avenida 20 de Noviembre.



De acuerdo con los primeros reportes, los jóvenes circulaban presuntamente a exceso de velocidad cuando intentaron incorporarse a la avenida principal. La combinación entre la rapidez, una maniobra brusca al volante y la falta de control terminó con la unidad proyectada violentamente hacia el interior de un terreno particular, donde impactó contra un montículo y quedó prácticamente destrozada.

El golpe fue de tal magnitud que las bolsas de aire se activaron de inmediato, dejando la unidad severamente dañada. Pese a la violencia del impacto, ambos menores resultaron ilesos, evitando así una desgracia mayor que pudo haber cobrado vidas.



Vecinos de la zona observaron con asombro cómo el vehículo quedó incrustado dentro de la propiedad privada, generando alarma y cuestionamientos sobre quién permitió que adolescentes estuvieran al volante en esas condiciones.

Elementos de la Policía Estatal arribaron como primeros respondientes y tomaron conocimiento de los hechos. Sin embargo, la atención no solo se centró en el accidente, sino también en la actitud asumida por familiares de los involucrados.



Minutos después llegaron los padres y allegados de los menores, entre ellos el hermano de uno de los jóvenes, quien aseguró ser el propietario del vehículo y, según testigos, adoptó una actitud prepotente al intentar intimidar a representantes de medios de comunicación grabando directamente sus rostros mientras realizaban la cobertura periodística.

De manera extraoficial también trascendió que algunos elementos policiacos habrían intentado limitar la labor informativa, presuntamente mientras se desarrollaban conversaciones con los familiares para atender la situación y evitar mayor exposición pública del caso.

Otro dato que generó mayor controversia fue que el padre de uno de los adolescentes presuntamente habría intentado asumir la responsabilidad del accidente, argumentando que él conducía la unidad, pese a que versiones iniciales señalan directamente al menor como conductor, quien además no cuenta con licencia para manejar.



La maniobra habría tenido como finalidad evitar sanciones legales y complicaciones con la aseguradora, situación que ahora deberá ser esclarecida por las autoridades correspondientes.

Finalmente, personal de Tránsito del Estado realizó las diligencias necesarias y ordenó el retiro del automóvil mediante una grúa, quedando pendiente la definición legal sobre responsabilidades, daños ocasionados y posibles sanciones.

Más allá del choque, el caso vuelve a exhibir una realidad incómoda: la permisividad con la que muchos menores acceden al volante y la rapidez con la que algunos adultos intentan intervenir no para corregir, sino para encubrir.

Redacción Reportaje Veracruzano

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