MUERTE LENTA EN EL ABISMO: JORNALERO CAE MÁS DE 100 METROS EN TLALTETELA Y EL RESCATE LLEGA TARDE

Tlaltetela, Veracruz.— La tierra que le daba sustento terminó convirtiéndose en su tumba. Un hombre de aproximadamente 55 años perdió la vida tras caer a un barranco de más de 100 metros de profundidad en la zona de Pizahua El Potrero, en un accidente que expone, una vez más, las condiciones de riesgo en las que trabajan campesinos en la sierra veracruzana.

El incidente ocurrió durante la mañana de este domingo, cuando una llamada de auxilio movilizó a cuerpos de emergencia. El hombre, originario de San Marcos de León, realizaba labores en su parcela, específicamente la instalación de una bomba de agua.

En un intento por derribar un árbol, la cuerda que lo sostenía se reventó, provocando una caída brutal hacia el vacío.

Paramédicos de Protección Civil municipal fueron los primeros en arribar al sitio y, según los primeros reportes, la víctima aún presentaba signos vitales. Sin embargo, el tiempo y la complejidad del terreno jugaron en su contra: minutos después, se confirmó su fallecimiento.

A partir de ese momento, la operación se transformó en una misión de recuperación. Elementos del Escuadrón Nacional de Rescate, bajo el mando del comandante Vicente Leyva de la Cruz, iniciaron un descenso técnico entre rocas, pendientes y vegetación agreste. La maniobra no fue menor: más de seis horas de trabajo continuo para lograr extraer el cuerpo desde el fondo del barranco.

En el operativo participaron más de 30 rescatistas provenientes de Xalapa y Tlaltetela, en coordinación con corporaciones de seguridad como la Policía Estatal, Municipal, Ministerial y personal de Servicios Periciales de Huatusco.

El caso no solo deja una víctima, sino también preguntas incómodas: ¿cuántos trabajadores del campo arriesgan la vida sin equipo adecuado? ¿Dónde están los protocolos de seguridad en zonas rurales donde cada jornada implica enfrentarse a la muerte?

Hoy, en Tlaltetela, no solo cayó un hombre. Cayó también la evidencia de una deuda histórica con quienes trabajan la tierra en condiciones extremas y, muchas veces, invisibles.

Redacción Reportaje Veracruzano