Papantla.— Lo que debería ser un punto de vigilancia para proteger a la ciudadanía terminó convertido en un escenario de abuso de poder y corrupción descarada. La mañana del 4 de abril, sobre la carretera principal a la altura del OXXO de la Abasolo, elementos de la Policía Estatal fueron señalados por extorsionar a un joven estudiante y trabajador, exigiéndole 500 pesos para no asegurar su motocicleta.
De acuerdo con el testimonio de la víctima —quien pidió permanecer en el anonimato por temor a represalias—, los uniformados aprovecharon que no portaba casco ni licencia (documento que, aseguró, se encuentra en trámite) para intimidarlo con la amenaza de llamar a Tránsito y remitir su unidad al corralón. La presión no fue casual: fue calculada.
El joven fue rodeado por los elementos y, en medio de una actitud hostil, lo enviaron a “negociar” con una oficial señalada como la “Jefa”, una mujer de complexión robusta que también se desplazaba en motocicleta. La escena, lejos de ser institucional, rayó en lo clandestino.
“Quémate solo”, le advirtieron, mientras insinuaban que la grúa ya estaba en camino. La intimidación escaló hasta convertirse en exigencia directa: la oficial hizo la señal de “cinco” con la mano, ordenándole introducir un billete de 500 pesos en su mochila.
Pero el acto no terminó ahí. Según el relato, la uniformada esperó a que los testigos se distrajeran y pidió al joven que cubriera la visibilidad de terceros para poder sustraer el dinero sin ser observada. Un procedimiento que no solo exhibe corrupción, sino una operación ensayada.
“Siempre había defendido su labor porque no los conocía, pero me hicieron sentir como un delincuente solo para quitarme mi dinero”, expresó la víctima, visiblemente afectada.
El caso deja al descubierto una práctica que, lejos de ser aislada, apunta a una preocupante normalización de abusos dentro de corporaciones que deberían garantizar la seguridad. La pregunta es inevitable: ¿quién vigila a quienes portan el uniforme?
En Papantla, la línea entre autoridad y abuso parece desdibujarse peligrosamente. Y mientras no haya consecuencias claras, la ciudadanía seguirá expuesta no solo a la delincuencia común, sino a quienes, bajo insignias oficiales, operan con total impunidad.
Redacción Reportaje Veracruzano
PAPANTLA BAJO SOMBRA DE LA EXTORSIÓN: POLICÍAS ESTATALES CONVIERTEN RETÉN EN CAJA DE COBRO CLANDESTINA
