Salud en paro: tres días de presión y un gobierno que no responde

Veracruz, Ver.— El sistema de salud estatal comienza a mostrar grietas visibles. Por tercer día consecutivo, trabajadores de la Secretaría de Salud de Veracruz mantienen un paro activo que ya no es solo una protesta: es una advertencia directa al gobierno estatal.
Desde el lunes 20 de abril, miles de empleados —respaldados por las secciones sindicales 26, 40, 70, 71 y 74— han tomado oficinas administrativas y se han plantado a las afueras de más de 60 hospitales y 800 centros de salud en todo el estado. La magnitud del movimiento no deja espacio a la indiferencia: cerca de 20 mil trabajadores están en pie de lucha.
El reclamo no es menor ni improvisado. Exigen la asignación inmediata de plazas escalafonarias, respeto a las condiciones generales de trabajo, la instalación de comisiones del sistema IMSS-Bienestar, así como cambios en los procesos de adquisiciones y la entrega de nombramientos definitivos antes de una segunda transferencia operativa a dicho modelo. En otras palabras, piden certeza laboral en medio de una transición que, denuncian, avanza sin garantías claras.
A pesar de que ya hubo acercamientos con autoridades estatales, el saldo es el mismo: diálogo sin resultados. Y en el terreno, eso se traduce en tensión acumulada, cansancio y un sistema que comienza a resentir la presión.
Desde la zona centro, el líder sindical de la sección 26, Antonio Ortiz Fernández, envió un mensaje que revela el ánimo interno del movimiento: unidad, resistencia y una convicción que no se ha debilitado pese al desgaste.
“Han permanecido firmes… mostrando un verdadero compromiso. Gracias por la solidaridad, por compartir alimentos, por mantenerse de pie. La lucha continúa”, expresó a sus agremiados.
El mensaje no solo reconoce el esfuerzo, también deja claro que el conflicto está lejos de resolverse.
Mientras tanto, la pregunta incómoda sigue en el aire: ¿cuánto tiempo puede sostenerse un sistema de salud en protesta sin afectar de fondo a la población?
Porque más allá de oficinas tomadas y consignas sindicales, lo que está en juego es la operación de hospitales y centros de atención que ya de por sí enfrentan carencias históricas. Y en ese escenario, el silencio institucional comienza a pesar más que cualquier consigna.
Redacción Reportaje Veracruzano



