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Salud en pausa tensa: diálogo entre sindicato y gobierno entra en fase decisiva en Veracruz

Por Redacción | Xalapa, Ver.

En el tercer día de movilizaciones del personal de salud en Veracruz, el conflicto entre trabajadores sindicalizados y autoridades estatales parece encaminarse hacia un punto de inflexión. Mientras continúan las protestas en hospitales y centros de atención, líderes sindicales y funcionarios coinciden en que las negociaciones han avanzado lo suficiente como para prever posibles acuerdos este viernes.

Jesús Galicia Reyes, secretario general de la Sección 70 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), confirmó que las mesas de diálogo con el gobierno estatal se mantienen activas. Según explicó, el desenlace podría definirse tras una reunión clave entre la gobernadora Rocío Nahle y el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil.

“Estamos a la espera de que nos convoquen el viernes. Si los acuerdos son favorables, procederemos a formalizarlos”, señaló Galicia Reyes, quien también hizo un llamado a la base trabajadora a mantener la calma, subrayando que las negociaciones han mostrado avances sostenidos.

Pese a la magnitud de la protesta —que involucra 60 hospitales, más de 800 centros de salud y 11 jurisdicciones sanitarias—, el sindicato sostiene que los servicios médicos continúan operando sin interrupciones, una afirmación que busca contener la preocupación pública ante el conflicto.

Desde el gobierno estatal, el secretario Ricardo Ahued Bardahuil ofreció una lectura similar, aunque matizada por la complejidad del proceso. Indicó que se han atendido cerca de 94 demandas planteadas por más de 20 organizaciones sindicales, en jornadas de trabajo prolongadas que reflejan tanto la urgencia como la dimensión del problema.

No obstante, reconoció que varios de los puntos en disputa escapan del ámbito estatal. La transición hacia el modelo IMSS-Bienestar ha introducido tensiones adicionales, particularmente por la falta de claridad operativa, retrasos en pagos, escasez de insumos y deficiencias administrativas en áreas críticas como vectores.

“Hay demandas legítimas, como la falta de uniformes o pagos en condiciones adversas. Son situaciones que debemos resolver”, admitió el funcionario, al tiempo que precisó que algunas soluciones dependen de recursos y decisiones a nivel federal.

El proceso, por tanto, avanza en un terreno compartido entre lo local y lo nacional. Autoridades estatales aseguran trabajar en coordinación con instancias federales, incluidas las áreas de Salud y Finanzas, para destrabar los puntos más sensibles.

Aunque ambas partes proyectan optimismo moderado, el desenlace sigue condicionado por factores estructurales, especialmente presupuestales. 

En ese contexto, el viernes se perfila no como el cierre del conflicto, sino como una prueba clave para medir la capacidad de negociación entre trabajadores y gobierno en un sistema de salud en plena transformación.

Redacción Reportaje Veracruzano

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