
Xalapa, Veracruz.— En medio de protestas que se han extendido por hospitales, centros de salud y jurisdicciones sanitarias, la gobernadora Rocío Nahle García reconoció que la migración del sistema estatal al modelo de IMSS-Bienestar implica un proceso complejo que, en sus palabras, “tiene su chiste”, al modificar de fondo la relación laboral de miles de trabajadores.
Durante conferencia de prensa, la mandataria fue cuestionada por las movilizaciones impulsadas por personal afiliado al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, quienes han denunciado presuntas carencias de insumos, medicamentos y prestaciones laborales. Nahle García rechazó que exista un desabasto generalizado y sostuvo que el nivel de surtimiento en farmacias se acerca al 90 por ciento.
La titular del Ejecutivo estatal subrayó que la transformación del sistema de salud no es reciente, sino que se originó en el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador y continúa bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. En ese contexto, explicó que Veracruz ha fungido como entidad coadyuvante en la transición, pero dejó en claro que la operación de los servicios ahora corresponde al ámbito federal.
“El estado mantiene funciones como vacunación y sanidad, pero la operación ya no es nuestra responsabilidad directa”, puntualizó, al tiempo que detalló que parte del presupuesto estatal en salud aún se canaliza a la Federación mediante convenios, esquema que podría modificarse en el próximo ejercicio fiscal.
Sobre las demandas laborales, la gobernadora señaló que se revisará caso por caso para determinar si existen adeudos pendientes. “Si se debe, se tiene que pagar; si no, estamos ante una transferencia administrativa”, afirmó.
Las protestas, que abarcan decenas de hospitales y cientos de centros de salud en la entidad, reflejan la incertidumbre entre el personal médico y administrativo ante el cambio de patrón y las condiciones laborales bajo el nuevo esquema federal.
Mientras tanto, el gobierno estatal insiste en que las inconformidades deberán canalizarse directamente a las instancias responsables del IMSS-Bienestar, al tratarse de un tema eminentemente operativo.
El proceso de centralización del sistema de salud, lejos de consolidarse sin fricciones, abre un nuevo capítulo de tensión entre trabajadores y autoridades, donde la claridad en responsabilidades y el cumplimiento de derechos laborales serán clave para evitar un mayor desgaste institucional.
Redacción Reportaje Veracruzano



