VERACRUZ DESANGRADO EN SEMANA SANTA: EJECUTAN A OTRO JOVEN Y LA AUTORIDAD GUARDA SILENCIO MIENTRAS LA MUERTE SE NORMALIZA

Texistepec, Ver.– Ni la solemnidad de la Semana Santa detuvo la barbarie. La sangre volvió a correr en el sur de Veracruz y, una vez más, la respuesta institucional fue el silencio, la inercia y la incapacidad.

Un joven de apenas 19 años, identificado de manera preliminar como Zaidiel, fue encontrado ejecutado a balazos sobre un camino de terracería entre Texistepec y Oluta, a la altura de la comunidad de Encinal. Tirado, sin vida, como si su existencia no valiera nada en una región donde la muerte ya se volvió paisaje cotidiano.



Fueron ciudadanos —no autoridades— quienes dieron la voz de alerta. Como ocurre una y otra vez. Como si la seguridad dependiera más de la suerte que del Estado. Cuando finalmente llegaron los elementos de seguridad, lo único que pudieron hacer fue confirmar lo evidente: otro joven más arrebatado por la violencia.

¿Dónde están las estrategias? ¿Dónde está la prevención? ¿Dónde está el Estado?

Mientras peritos realizaban el levantamiento del cuerpo, la escena reflejaba algo más profundo que un crimen: la descomposición total de un sistema que ha sido incapaz de frenar la ola de ejecuciones que azota la región.

Y es que este asesinato no vino solo. Con este hecho, ya suman tres ejecuciones en menos de 24 horas en la zona de Acayucan. Tres vidas arrancadas en un lapso que debería ser de paz, pero que hoy exhibe un territorio abandonado a su suerte.

La constante es la misma: no hay detenidos, no hay claridad, no hay resultados. Solo cifras que crecen y familias que se rompen.

La violencia ya no irrumpe… se instala. Se queda. Se vuelve rutina.

Y mientras tanto, las autoridades parecen más preocupadas por administrar el discurso que por recuperar el control de un estado donde ser joven se ha convertido en una sentencia de riesgo.

Veracruz no solo enfrenta una crisis de seguridad. Enfrenta una crisis de autoridad, de voluntad y de responsabilidad.

Porque cuando la muerte se repite y nadie responde, no es casualidad: es abandono.

Redacción Reportaje Veracruzano