Doce días de vacío: la desaparición de Alejandra sacude a familias del sur de Veracruz

La incertidumbre se ha convertido en una herida abierta para una familia de Cosoleacaque. Desde hace 12 días, el nombre de Alejandra Cruz Ramos resuena entre oficinas ministeriales, publicaciones en redes sociales y jornadas interminables de búsqueda, luego de que la joven de 27 años desapareciera tras salir a encontrarse con su pareja sentimental en Coatzacoalcos.
La historia comenzó la tarde del 14 de mayo, cuando Alejandra salió de su vivienda en la colonia 17 de Julio, en Cosoleacaque, asegurando a su madre que regresaría más tarde. Nunca volvió.
Con el paso de las horas, la preocupación comenzó a transformarse en desesperación. El primer signo de alarma fue descubrir que la joven había dejado su teléfono celular en casa, algo que, según sus familiares, jamás hacía.
Poco después ocurrió otro episodio que hoy forma parte de la línea de investigación: una llamada proveniente de un número desconocido. Del otro lado, presuntamente se encontraba Alejandra, quien pidió que le enviaran su credencial de elector. Nadie acudió por el documento y desde entonces no volvió a existir contacto alguno.
Familiares señalan que la joven acudiría a reunirse con Víctor Manuel Sosa Ricárdez, alias “Pariente”, habitante de Ciudad Olmeca y presunto repartidor por aplicación, quien habría sido la última persona que estuvo con ella antes de desaparecer.
De acuerdo con versiones proporcionadas por los allegados, inicialmente el hombre habría negado conocer detalles sobre el paradero de Alejandra. Posteriormente, acudió al domicilio familiar y relató otra versión: aseguró que ambos asistieron a un cumpleaños y más tarde acudieron a un establecimiento conocido como “Las Cotorras”, donde presuntamente sostuvieron una discusión.
Según ese relato, Alejandra habría abandonado el lugar sola y abordado un taxi. Sin embargo, la familia sostiene que existen inconsistencias y vacíos en esa narración, por lo que exigen que las autoridades profundicen las investigaciones y esclarezcan qué ocurrió realmente aquella noche.
Mientras la carpeta avanza lentamente entre diligencias ministeriales, el drama humano golpea con más fuerza dentro del hogar que Alejandra dejó atrás. Sus dos hijos, de apenas uno y tres años de edad, preguntan diariamente por ella sin comprender la magnitud de la tragedia.
“El niño llora por su mamá todos los días”, relataron familiares entre lágrimas frente a la Fiscalía Especializada en Investigación de Personas Desaparecidas en Coatzacoalcos, donde este lunes acudieron para exigir avances concretos.
La desaparición de Alejandra no solo exhibe el dolor de una familia; también vuelve a colocar bajo presión la capacidad institucional para responder con rapidez en casos de mujeres desaparecidas en Veracruz, una entidad marcada durante años por crisis de violencia, desapariciones y reclamos de colectivos ciudadanos.
Ante la falta de resultados visibles, el colectivo Madres en Búsqueda Coatzacoalcos comenzó a acompañar legalmente a la familia para verificar el seguimiento real de las investigaciones y la aplicación de los protocolos de búsqueda.
Hoy, mientras su ficha continúa activa y la incertidumbre consume a quienes la aman, la familia de Alejandra mantiene una sola exigencia: encontrarla. Viva.
Redacción Reportaje Veracruzano



