La oscuridad detonó el hartazgo: pobladores de Pánuco bloquearon la Tampico–Valles tras más de 48 horas sin luz

La desesperación terminó por estallar sobre el asfalto. Habitantes de la comunidad La Cortadura, en el municipio de Pánuco, bloquearon este lunes la carretera federal Tampico–Valles luego de permanecer más de dos días sin energía eléctrica, una situación que —aseguran— ya rebasó los límites de la tolerancia social.
Con piedras, vehículos y consignas de protesta, los inconformes cerraron el paso en ambos sentidos de una de las vías más importantes de la región huasteca, provocando largas filas de automovilistas, transporte de carga y pasajeros varados bajo las altas temperaturas que golpean el norte de Veracruz.
El enojo ciudadano no surgió únicamente por la falta de luz. Los habitantes denunciaron pérdidas económicas severas derivadas de alimentos descompuestos y afectaciones directas a pequeños comercios, especialmente negocios dedicados a la venta de pescados y mariscos que dependen de refrigeración constante para operar.
A la crisis económica se sumó un escenario más delicado: familias con adultos mayores, niños y personas enfermas aseguraron enfrentar condiciones críticas debido a la ausencia de ventiladores y aire acondicionado en medio del intenso calor que azota la zona.
Durante la protesta comenzó a circular la versión de que presuntamente una persona que dependía de un respirador artificial habría fallecido a consecuencia del corte eléctrico; sin embargo, hasta el momento dicha información no ha sido confirmada oficialmente por autoridades de salud ni por instancias gubernamentales.
Al sitio acudió el agente municipal de Tamosos, Andrés Perales Sequera, quien intentó mediar con los manifestantes y establecer comunicación con personal de la Comisión Federal de Electricidad. Los pobladores advirtieron que no liberarían la carretera hasta recibir una respuesta concreta y la presencia de cuadrillas técnicas.
Horas más tarde, la vía federal fue liberada luego de que la CFE se comprometiera a reparar la falla y restablecer el suministro eléctrico en un plazo aproximado de dos horas, acuerdo que permitió desactivar momentáneamente la tensión social en la zona.
El episodio volvió a exhibir la fragilidad de los servicios básicos en comunidades del norte veracruzano, donde un apagón prolongado no solo paraliza actividades económicas, sino que puede convertirse rápidamente en una crisis humana y social.
Redacción Reportaje Veracruzano



