VERACRUZ ARDE: 19 ASESINATOS EN CINCO DÍAS… Y NAHLE CIERRA FILAS CON SU SECRETARIO DE SEGURIDAD

Mientras Veracruz atravesaba una nueva semana marcada por ejecuciones, violencia armada y miedo social, la gobernadora Rocío Nahle García decidió enviar un mensaje político contundente: respaldo absoluto al titular de la Secretaría de Seguridad Pública, el vicealmirante Alfonso Reyes Garcés.
Lo hizo justo cuando el estado acumulaba al menos 19 homicidios dolosos en apenas cinco días.
La mandataria no escatimó elogios. Lo llamó “excelente”, “decente”, “serio”, “profesional” y destacó su formación en inteligencia militar en Estados Unidos, asegurando que la estrategia de seguridad “está dando resultados”.
La declaración abrió inevitablemente una interrogante incómoda para el gobierno estatal:
¿Resultados contra qué realidad?
Porque los números oficiales muestran otra cara del panorama.
De acuerdo con reportes integrados por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, SEDENA, SEMAR y FGR, Veracruz registró cuatro homicidios el lunes 18 de mayo; cinco el martes; uno el miércoles; tres el jueves y seis el viernes. Un total de 19 asesinatos en menos de una semana.
No se trató de casos aislados.
La violencia golpeó distintas regiones del estado y volvió a colocar sobre la mesa un problema que Veracruz arrastra desde hace años: la capacidad real del Estado para contener a grupos criminales que siguen disputándose territorios, rutas y control operativo.
La propia Nahle reconoció que gran parte de los hechos violentos en el norte del estado derivan de conflictos entre células delincuenciales. También afirmó que corporaciones federales y estatales están desplegadas “para defender a la población”.
Sin embargo, fuera del discurso institucional, la percepción ciudadana comienza a endurecerse.
Porque cuando los asesinatos se acumulan en cuestión de días, la narrativa oficial entra automáticamente bajo escrutinio público.
Y ahí aparece el principal desafío político para el gobierno de Rocío Nahle: sostener un mensaje de control mientras la violencia sigue generando escenas que impactan socialmente.
El problema no es que una gobernadora respalde a su secretario de Seguridad. Eso es natural dentro de cualquier estructura de gobierno.
El problema es el momento en que decide hacerlo.
Porque mientras las autoridades hablan de estrategia, inteligencia y coordinación, en muchas regiones de Veracruz la ciudadanía sigue hablando de miedo, ejecuciones, desapariciones, extorsiones y carreteras inseguras.
Ahí es donde la percepción pública comienza a separarse del discurso gubernamental.
Nahle apuesta claramente por defender a su equipo de seguridad y blindar políticamente a Alfonso Reyes Garcés en medio de la presión social. La señal es clara: el gobierno no reconoce una crisis institucional en la SSP y sostiene que la estrategia sigue firme.
Pero la violencia tiene una característica brutal: no espera tiempos políticos.
Cada homicidio golpea la credibilidad gubernamental. Cada jornada violenta erosiona el discurso de control. Cada ataque criminal reabre la duda que el estado todavía no logra sepultar:
¿Quién está ganando realmente la batalla por la seguridad en Veracruz?
El gobierno estatal sostiene que existen avances y reducción en algunos indicadores delictivos respecto a años anteriores.
Pero en política de seguridad existe una verdad incómoda: las estadísticas pueden mejorar sobre el papel, mientras la percepción social empeora en las calles.
Y en Veracruz, hoy el termómetro ciudadano parece moverse más por el impacto de la violencia visible que por los informes oficiales.
Por eso el respaldo de Nahle a su secretario no pasó desapercibido.
Porque en medio de 19 asesinatos en cinco días, cada palabra de apoyo institucional inevitablemente termina sometida al juicio más duro de todos:
la realidad.
Redacción Reportaje Veracruzano



