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Veracruz y la violencia que se volvió costumbre: el llamado urgente a no abandonar a las madres buscadoras

Xalapa, Ver. — La violencia en Veracruz dejó de ser únicamente una crisis de seguridad para convertirse en una enfermedad social que se expande silenciosamente, consume comunidades enteras y normaliza el horror cotidiano. Esa fue la dura reflexión planteada por la académica e investigadora de la Facultad de Filosofía de la Universidad Veracruzana, Remedios Álvarez Santos, quien aseguró que la entidad enfrenta una realidad donde las desapariciones continúan creciendo mientras el miedo sigue acompañando a quienes buscan justicia.

Durante una conferencia de prensa realizada para convocar a la ciudadanía a participar en una colecta a beneficio del Colectivo Solecito Veracruz, la investigadora lanzó una frase que sintetiza años de dolor acumulado: la violencia en Veracruz es un cáncer que ya hizo metástasis.

La académica señaló que uno de los riesgos más preocupantes que enfrentan las madres buscadoras ocurre precisamente cuando acuden a denunciar desapariciones ante las autoridades. Según expuso, integrantes del colectivo han compartido que tras presentar denuncias ante la Fiscalía, comienzan a recibir amenazas casi inmediatamente.

Las declaraciones exponen nuevamente uno de los mayores cuestionamientos que rodean la crisis de desapariciones: ¿cómo puede existir confianza institucional cuando quienes denuncian afirman sentirse vulnerables incluso después de acudir a las instancias encargadas de procurar justicia?
Álvarez Santos sostuvo que la sociedad no puede seguir observando las desapariciones como tragedias ajenas.

“No son los desaparecidos; son nuestros desaparecidos”, expresó al insistir en que la indiferencia social termina alimentando la permanencia del problema.

Desde hace tres años, explicó, la Facultad de Filosofía mantiene actividades conjuntas con el Colectivo Solecito Veracruz mediante conversatorios y acciones destinadas a sensibilizar a estudiantes y académicos sobre la dimensión humana detrás de las cifras.

La convocatoria actual busca reunir apoyos materiales para las jornadas de búsqueda y acompañamiento.

Entre los artículos solicitados se encuentran ropa en buen estado, sombreros, gorras, agua, bebidas con electrolitos, semillas, nueces, almendras y arándanos.
La académica precisó que las colectas permanecerán abiertas hasta el próximo 15 de julio y que los apoyos pueden entregarse en la Unidad de Humanidades, específicamente en el edificio B de Filosofía.

Más allá de las donaciones, el mensaje central del llamado parece apuntar hacia algo más profundo: mientras miles de familias continúan buscando a sus desaparecidos, el verdadero riesgo es que la sociedad termine acostumbrándose al dolor.

Porque cuando una crisis humanitaria deja de sorprender, quizá ese sea el síntoma más grave de todos.

Redacción Reportaje Veracruzano

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