¿CUÁNTOS PERIODISTAS MÁS? VERACRUZ ACUMULA CRÍMENES, DESAPARICIONES Y PREGUNTAS SIN RESPUESTA

Tres periodistas asesinados, una comunicadora secuestrada y un periodista desaparecido durante la actual administración estatal colocan nuevamente a Veracruz en el centro de la preocupación nacional por la libertad de expresión.
Ejercer el periodismo en Veracruz sigue siendo una actividad de alto riesgo.
Durante la administración de la gobernadora Rocío Nahle García, la violencia contra comunicadores ha dejado un saldo que enciende las alarmas dentro y fuera del estado: periodistas asesinados, una comunicadora privada de la libertad y un periodista desaparecido cuyo caso continúa generando inquietud en el gremio.
Los nombres son conocidos.
Avisack Douglas Coronado, periodista y fotógrafa, fue asesinada el 20 de mayo de 2025 en Juan Rodríguez Clara durante un ataque armado que conmocionó a Veracruz.
El 8 de enero de 2026 fue ejecutado en Poza Rica Carlos Leonardo Ramírez Castro, conocido como Carlos Castro, director del portal Código Norte.
Y el 11 de junio de 2026 la violencia volvió a golpear al norte del estado con el asesinato de Luis Ángel López Valdez, reportero de la fuente policiaca y director de Reportaje Policiaco Veracruz.
A estos casos se suma la privación ilegal de la libertad de Roxana Berenice Guzmán, directora de Pulso Informativo del Sureste, secuestrada por hombres armados en Nanchital.
La preocupación también alcanza el caso de Miguel Ángel Anaya Castillo, director de Pánuco Online, reportado como desaparecido en 2025. Semanas antes de su desaparición, el comunicador denunció públicamente actos de intimidación y señaló al entonces alcalde de Pánuco, Óscar Guzmán de Paz, como responsable de cualquier agresión que pudiera sufrir, denuncias que forman parte del contexto público conocido del caso
Las cifras son frías, pero el mensaje es devastador: quienes investigan, denuncian e informan continúan enfrentando amenazas en una de las entidades con el historial más complejo para el ejercicio periodístico en México.
Las preguntas inevitablemente apuntan hacia la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP), encabezada por Luis Ramírez Baqueiro, organismo creado precisamente para prevenir riesgos, brindar acompañamiento y activar medidas de protección para comunicadores en situación vulnerable.
Sin embargo, los hechos han colocado a la institución bajo un intenso escrutinio público.
¿Qué mecanismos fallaron?
¿Qué alertas fueron atendidas?
¿Qué acciones concretas se implementaron para proteger a los comunicadores que enfrentaban riesgos?
Y la pregunta más incómoda de todas:
¿Por qué los ataques continúan ocurriendo?
El asesinato de Luis Ángel López Valdez ha generado una especial indignación debido a que ocurrió después de denuncias públicas sobre presuntos actos de hostigamiento contra periodistas en Poza Rica.
Mientras tanto, familiares, colegas y organizaciones defensoras de la libertad de expresión continúan exigiendo investigaciones transparentes, resultados concretos y justicia para las víctimas.
Porque cada periodista asesinado representa una voz que se apaga.
Cada desaparición representa una herida abierta.
Cada secuestro constituye una amenaza contra el derecho de la sociedad a estar informada.
Veracruz vuelve a enfrentar una realidad incómoda que ninguna autoridad puede ignorar.
Y mientras los expedientes se acumulan y las respuestas siguen siendo insuficientes, una pregunta resuena con más fuerza que nunca:
¿Cuántos periodistas más tendrán que ser víctimas de la violencia para que la protección deje de ser una promesa y se convierta en una realidad?
Redacción Reportaje Veracruzano



