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ENTRE TACOS DE CANASTA Y PLATOS DE UNICEL: EL AYUNTAMIENTO DE CÓRDOBA CELEBRA A LA PRENSA CON UN RECONOCIMIENTO QUE SABE A POCO

Córdoba, Ver.– Lo que debía ser un gesto de reconocimiento hacia quienes diariamente documentan la realidad, cuestionan al poder y mantienen informada a la sociedad, terminó generando comentarios encontrados entre integrantes del gremio periodístico cordobés.

Tres días después de la conmemoración del Día de la Libertad de Expresión, el gobierno municipal encabezado por Manuel Alonso Cerezo organizó un convivio para periodistas y representantes de medios de comunicación. Sin embargo, lejos de convertirse en una celebración memorable, el evento fue percibido por algunos asistentes como una muestra de la escasa importancia que la administración local concede a la labor informativa.

Atrás quedaron los tiempos en que estas reuniones se realizaban en espacios de mayor formalidad y con una organización acorde a la relevancia social del periodismo. En esta ocasión, el festejo se desarrolló bajo una fórmula mucho más modesta: tacos de canasta, refrescos de presentación familiar, sillas de plástico y platos desechables.

La imagen no pasó inadvertida. Mientras desde el discurso oficial se reconoce constantemente la importancia de la libertad de expresión y el papel de los medios de comunicación, la realidad observada durante el convivio provocó cuestionamientos sobre la congruencia entre las palabras y los hechos.

Para algunos comunicadores, el evento pareció reflejar la política de austeridad que caracteriza a diversos gobiernos identificados con la Cuarta Transformación. Para otros, la situación fue más allá de un simple ajuste presupuestal y evidenció una falta de sensibilidad hacia un sector que diariamente enfrenta riesgos, presiones y desafíos para ejercer su labor.

La controversia no gira en torno al costo de una comida o al lujo de una celebración, sino al mensaje institucional que se transmite cuando se busca reconocer a quienes ejercen una profesión fundamental para la vida democrática.

En una época donde los periodistas continúan enfrentando amenazas, agresiones y condiciones laborales complejas, el reconocimiento público adquiere un valor simbólico que trasciende cualquier menú. Por ello, entre los asistentes quedó flotando una interrogante que el gobierno municipal difícilmente podrá ignorar:

¿Fue realmente un ejercicio de austeridad republicana o una muestra de indiferencia hacia quienes tienen la responsabilidad de informar a la ciudadanía?
La respuesta, como suele ocurrir en política, probablemente no se encuentre en los discursos, sino en los hechos.

Redacción Reportaje Veracruzano

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