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RAYOS X APAGADOS Y PACIENTES EN LA INCERTIDUMBRE: EL ESCÁNDALO DEL HOSPITAL DEL ISSSTE EN XALAPA QUE OPERARÍA SIN LO MÁS BÁSICO

Xalapa, Veracruz.- En un hospital federal donde la salud y la atención médica deberían ser prioridad absoluta, pacientes y familiares denuncian una situación que exhibe una alarmante crisis operativa: desde hace aproximadamente un mes, el área de Rayos X de la Clínica Hospital del ISSSTE ubicada en la calle Fraternidad número 409, en la colonia Obrero Campesina, en la zona de San Bruno, permanece fuera de servicio.

La falla de un equipo esencial para diagnósticos oportunos no solo representa un problema administrativo; significa retrasos en tratamientos, incertidumbre para los pacientes y posibles riesgos para personas que requieren estudios inmediatos para determinar fracturas, lesiones o padecimientos internos.

Sin embargo, la controversia no termina ahí.

De acuerdo con denuncias hechas llegar a esta redacción, como solución temporal habría sido introducida una unidad móvil de radiografías instalada en un camión, presuntamente para suplir la ausencia del equipo hospitalario. No obstante, trabajadores y usuarios aseguran que dicho sistema tampoco estaría funcionando adecuadamente, pese a que el servicio continuaría generando costos diarios por la permanencia y operación del equipo.

Las acusaciones van todavía más lejos.

Según las versiones recabadas, aun cuando personal del propio hospital tendría conocimiento de las fallas del equipo móvil, a numerosos pacientes se les estaría informando que no pueden realizarse estudios debido a que únicamente se autorizaron 30 radiografías por día.

La pregunta inevitable es contundente: ¿existe realmente un límite oficial de 30 estudios diarios o se trata de una explicación utilizada para justificar un servicio que simplemente no está operando?

De confirmarse esta versión, el problema dejaría de ser únicamente técnico para convertirse en un asunto de transparencia institucional y trato digno hacia los derechohabientes.

Resulta difícil entender cómo una institución médica federal puede enfrentar durante semanas la ausencia de un servicio tan elemental sin ofrecer soluciones efectivas y permanentes a miles de usuarios que dependen exclusivamente del sistema público de salud.

Cada día sin un área de radiología funcional representa diagnósticos retrasados, citas reprogramadas y pacientes obligados a buscar alternativas privadas que en muchos casos están fuera de su alcance económico.

La situación abre una serie de interrogantes que las autoridades del hospital y del instituto están obligadas a responder:

  • ¿Por qué el equipo de Rayos X permanece inoperante desde hace semanas?
  • ¿Cuál fue el costo de contratar o movilizar la unidad radiológica móvil?
  • ¿El equipo instalado en el camión funciona realmente?
  • ¿Existe un documento oficial que limite a 30 las radiografías diarias?
  • ¿Quién supervisa la calidad y disponibilidad del servicio?
  • ¿Cuándo será restablecido el servicio de manera normal?

Los derechohabientes no exigen privilegios ni concesiones extraordinarias. Exigen algo mucho más básico: acceso a diagnósticos oportunos en una institución creada precisamente para brindar atención médica integral.

Porque cuando en un hospital público dejan de funcionar los Rayos X durante semanas, la avería no es únicamente de un aparato; es una señal de alerta sobre el estado del sistema que debería proteger la salud de miles de mexicanos.

Redacción Reportaje Veracruzano

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